«Una mujer perdió el quilibrio y tropezó contra el cuadro abriendo una raja vertical e irregular de aproximadamente quince centímetros en la parte inferior derecha del lienzo», dio a conocer ayer la pinacoteca en relación a ‘El actor’, obra del artista andaluz. «Ella resultó ilesa», declaró la portavoz del museo, Alyse Topalian. Desafortunadamente, la creación del cubista -valorada en más de sesenta millones de euros- no corrió la misma suerte.
«La pintura fue llevada de inmediato a nuestro estudio de conservación para ser evaluada y tratada. Por suerte, el daño no se produjo en un punto central de la composición. El comisario de la muestra y el personal de conservación tienen plena confianza en que la reparación, que tendrá lugar en las próximas semanas, será discreta», aseguran desde la galería neoyorquina. Si la restauración culmina a tiempo, el cuadro podrá formar parte de la exposición retrospectiva ‘Picasso en el Museo Metropolitano de Arte’ que planea abrir sus puertas en 27 de abril con más de 250 obras del artista.
A la vez que en el Metropolitano se encontraba la obra del cubista malagueño, el Guggenheim de la capital norteamericana acogía desde el pasado una nueva exposición en la que reúne una treintena de obras de su colección y repasa el legado de ‘maestros modernos’ como Joan Miró, Pablo Picasso y Georges Braque, entre otros, y la influencia que París tuvo en ellos.
‘El actor’ (1904-1905) es considerado como el cuadro que marcó la transición del pintor malagueño de su periodo azul, «con su mundo de mendigos andrajosos y músicos ciegos», al rosa, repleto de «imágenes de acróbatas ambulantes». El lienzo, que destaca por sus inusuales proporciones -cerca de dos metros de largo y más de uno de ancho- fue donado al museo neoyorquino en 1952 por Telma Chrysler Foy, heredera de la compañía automovilística estadounidense.
Tras este incidente, el cuadro de Picasso se integra a las obras con mal fario que han resultado dañadas en las pinacotecas. A este peculiar grupo también ingresó en 2007 ‘El puente de Argenteuil’ del impresionista Claude Monet, que recibió un puñetazo en el Museo Orsay de París, cuando cuatro hombres y una mujer, supestamente ebrios, se colaron al recinto durante la festividad de la ‘Noche Blanca’ en la capital francesa. Tampoco tuvo suerte uno de los cuadros del tríptico ‘Phaedrus’ del expresionista abstracto Cy Twombly , éste fue estropeado por una de las admiradoras del artista quien pensó que besar el lienzo blanco con carmín en sus labios era una buena forma de demostrar su gusto por la obra.

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fuente: laverdad.es

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