Una mendocina prestó su vientre a una pareja gay pero para la Justicia ella es la madre

El pequeño Juan Pablo quedó en medio de un conflicto legal. Así y todo, tendrá un hermanito o hermanita por la misma vía.

La historia de la mendocina que prestó su vientre a una pareja gay para que cumplieran el sueño de ser padres copó la atención de miles en Argentina, aunque no por su solidaridad sino porque la Justicia determinó que la madre es ella, a pesar de que no comparte vínculo genético con el niño.

Los protagonistas son Leonardo Polti, Ignacio Santalla y Cintia. Con el semen de uno de ellos más un óvulo donado, la reproducción asistida funcionó al tercer intento en 2014.

El nacimiento de Juan Pablo fue el 4 de junio de 2015.

La mendocina, casada y madre de tres nenas, se ofreció en un verdadero acto de amor y amistad, pero a pesar de esto los jueces determinaron que la madre es quien dio a luz al pequeño, según consigna Infobae.

“Hace 12 años que estamos en pareja y siempre tuvimos la ilusión de formar nuestra propia familia. Comenzamos hace seis años, hacía poco que existía la ley de matrimonio igualitario”, confió Leonardo al sitio digital porteño.

Desechando las oportunidades internacionales por los altos costos que significaban, la pareja decidió encarar el difícil camino para convertirse en los primeros que lograran este objetivo en Argentina. “No estaba prohibido y, todo lo que no está prohibido, está permitido”, aseguró Leonardo.

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Fueron la abogada Fabiana Quaini y el médico Sergio Pasqualini quieren apoyaron a la pareja en 2012, solo restaba saber quién iba a ser la mujer que prestara su cuerpo. Y allí apareció la mendocina Cintia, quien les dijo “chicos, soy yo la persona que están buscando”.

Leonardo recordó el momento en que Cintia viajó a Buenos Aires para el parto. “Vino desde Mendoza con toda su familia. La más chiquita de sus hijas me abrazó y me dijo: ¡Tío, les trajimos a Juampi! Las nenas lo tenían más claro que algunos adultos: sabían que el bebé que estaba en la panza de su mamá era el hijo de los tíos”.

Paso siguiente hubo que impugnar el acta de nacimiento porque Cintia figuraba como la madre e Ignacio como el padre en agosto de 2015; acababa de entrar en vigencia el nuevo Código Civil y Comercial y, si bien había vuelto a dejar sin regulación al alquiler de vientre, habían aparecido ciertos requisitos burocráticos.

En tanto, la jueza Mirta Agüero, del juzgado 81 de Familia de la Capital, citó a los 3 con el pequeño en brazos. Ellos le e hablaron de cuánto habían deseado a ese hijo. Cintia le habló de la amistad que los unía y de las razones por las que había querido ayudarlos.

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Tras ese testimonio, la jueza autorizó a hacer una nueva acta de nacimiento en la que dijera que Juan Pablo era hijo de los dos padres.

Pero una fiscal, que no estuvo presente en esta audiencia, apeló. Nueve meses después, la Sala E de la Cámara de Apelaciones de la Capital siguió el mismo camino.

La fundamentación tiene varios puntos pero hay uno que los padres consideran “homofóbico”: “El reconocimiento del matrimonio igualitario permite que, por la vía de las técnicas de reproducción asistida, dos mujeres accedan a la filiación matrimonial respecto de un hijo nacido de una de ellas. El sistema implementado por el nuevo Código Civil no concede el mismo derecho a dos varones a ser progenitores de un niño a concebir por otra persona”.

Así y todo, Cintia volverá a gestar un hermano o hermana para Juan Pablo. Ya están haciendo el proceso y esperan, en enero, hacer la primera transferencia de embriones. Ese bebé no tendrá problemas gracias a la nueva disposición: una vez nacido, irán al Registro Civil y, en 4 semanas, su acta de nacimiento dirá que no tiene madre y que es hijo de dos padres.

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