, especialmente los de los últimos cinco años, siguen un patrón matemático en sus escenas para captar nuestra vulnerable atención. Se trata de tomas de una determinada duración que repiten cada cierto tiempo durante la película para que no podamos quitar el ojo de la pantalla. Aunque parezca difícil de creer, la fómula funciona y puede comprobarse en cintas de éxito como «Star Wars Episodio III -La venganza de los Sith» -la cumple a la perfección-, «La tormenta perfecta» o «Pretty Woman». También ocurre en fantásticos clásicos como «Rebelde sin causa».

 

Pero, ¿cómo llegaron los científicos a estas conclusiones? Según publica la revista New Scientist, el psicólogo James Cutting de la Universidad de Cornell, en Nueva York, se inspiró en un estudio realizado en 1990 en la Universidad de Texas. La investigación medía la capacidad de atención de los voluntarios que se presentaban a cientos de pruebas consecutivas. Estas mediciones fueron convertidas en una serie de ondas utilizando una fórmula matemática llamada Transformada de Fourier. Esta propiedad es conocida como fluctuación 1/f o «ruido rosa» y en este caso significa que los lapsos de atención hacia unas tomas en particular son recurrentes a intervalos regulares. Algo similar se ha comprobado en la «organización» de la música, las turbulencias de aire e incluso ¡en la crecida del río Nilo!

 

150 blockbusters

Para averiguar si la duración de los planos de cámara en las películas podría seguir la fluctuación 1/f, el equipo de Cutting midió la duración de cada toma en 150 «blockbusters», películas número uno en taquilla, de varios géneros entre 1935 y 2005. Los científicos encontraron que las película a partir de los 90 eran más propensas a obedecer este patrón que las anteriores. No se trata sólo de un ritmo rápido en filmes de acción como «La jungal de cristal II», que también sigue esta fluctuación, sino de ofrecer tomas de una longitud similar que se repiten en un patrón regular en toda la película. Esto hace que las cintas atrapen la atención del espectador y nos parezcan más emocionantes. Nos la hace mejores, si el guión y la historia son decepcionantes no acabarán ganando un Oscar, simplemente engañarán a nuestro cerebro para parecer más atractivas. Según los científicos, sólo hay un género que se escapa de estas ataduras: el maravilloso cine negro.

 

Cutting cree que este fenómeno no es deliberado, lo que ocurre es que los responsables de las películas tienden a copiar las fómulas de los títulos que ya han tenido éxito, y por eso vemos cada vez más cintas que responden al mismo patrón. «Los directores construyen tomas cada vez más capaces de captar nuestra atención», asegura el psicólogo, quien está convencido de que, en los próximos cincuenta años las películas tenderán cada vez más a seguir este tipo de fórmulas.

Dado el gran coste de superproducciones actuales como «Avatar» no sería sorprendente que el siguiente paso de Hollywood fuera utilizar escáneres cerebrales para «entrar» en la cabeza de los espectadores.

fuente: ABC.es

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