Lamentablemente en muchos casos tienen que experimentar que en sus esfuerzos son impedidos por personas intelectualmente «viejos» que están pegadas a su posición. Entre ellos a menudo se trata precisamente de aquellas personas que, como muy bien reconoce un joven sensible, sin el menor atisbo de sabiduría siguen insistiendo en enseñar a la sociedad su «sabiduría» propia. Frustrado, más de un joven ha dejado de reflexionar sobre qué talentos hay tal vez aun en él, para sopesar si no vale la pena desenterrarlos y seguir desarrollándolos. Muchos se preguntan si seguir aprendiendo sirve de algo.

 

Un consejo para los jóvenes: ¡No se dejen llevar! No cedan ante la presión de las pasiones que se les presentan tan tentadoras en la propaganda, la televisión y en Internet, sino oriéntense a la fuerza que hay en su interior y desarrollen sus talentos, los cuales cada persona ha traído a la existencia terrenal, y que ella misma debería hacer florecer y madurar.

Vivir conscientemente significa aprender conscientemente a afirmar cada etapa de la vida y sacarle provecho espiritual. Pues la calidad de vida más elevada, que se puede seguir desarrollando y ampliando cuando uno va entrando en años, no sólo depende de los años, sino de la postura espiritual de la persona. Quien haya dejado de trabajar en sí mismo, tampoco desarrollará valores éticos y morales, y tampoco dará buenos frutos para aportarlos a la sociedad.

Esto último puede que tal vez esté unido a un éxito externo; pero quien vaya comprendiendo más y más lo que significa verdaderamente la vida, se volverá cada vez más independiente de las circunstancias externas, en base a las cuales se da importancia a sí mismo.

Lo mejor para conseguir la verdadera sabiduría en la edad avanzada es poner los cimientos ya en la juventud. La postura de vida correcta para una perspectiva de vida positiva dice: servir a la verdadera justicia, al equilibrio de la vida, lo que significa aprender sin considerar los años que uno tenga, y fomentar las dotes de los talentos que se tienen.

Aprender significa obtener claridad en sí mismo en la orientación hacia una meta de vida más elevada, y cumplir luego aquello que uno ha reconocido. Esto aporta seguridad interna, libertad interna, y la fuerza para seguir avanzando.

 

Para concluir este artículo, un cuento destinado a la juventud: Al atardecer, un pastor se disponía a conducir el rebaño al establo. Entonces contó sus ovejas y, muy alarmado, se dio cuenta de que faltaba una de ellas. Angustiado, comenzó a buscarla durante horas, hasta que se hizo muy avanzada la noche. No podía hallarla y empezó a llorar desesperado. Entonces, un hombre que salía de la taberna y que pasó junto a él, le miró y le dijo: -Oye, ¿por qué llevas una oveja sobre los hombros? No seas como el pastor negligente, que por no haber aprendido a discernir, buscas donde no debes hacerlo y así todas tus tentativas son insatisfactorias.

 

Maximiliano Corradi

ivanmeden@yahoo.es

Ref. www.vida-universal.org

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