Transporte público: más usado por las mujeres, pero no está adaptado a ellas

Hacen más viajes cortos por tareas de cuidado, se trasladan con niños, adultos dependientes y objetos como cochecitos y bolsos.

studios realizados sobre el uso del transporte público expresan que las mujeres son quienes más utilizan este medio de movilidad, sin embrago su planificación no suele tener en cuenta las especificidades de sus necesidades. En la Ciudad de Buenos Aires hacen hasta 4 viajes más por día.

Varones y mujeres hacen un uso distinto ya que ellas suelen ser quienes se ocupan mayormente de las tareas de cuidado de hijos y personas dependientes así como de cuestiones domésticas. Por ello, es habitual que sus viajes impliquen trasladarse con otras personas que no siempre pueden moverse por sus propios medios, llevar cochecitos y otros elementos. Por otra parte, suelen ser quienes llevan los chicos al colegio, al médico y actividades además de realizar trámites. Padecen más las dificultades del sistema y sufren acoso e inseguridad.

En este marco, avanza una perspectiva diferente en este sentido que contempla considerar la relación entre el transporte y el género. En ese sentido hay que tener en cuenta dos aspectos, las mujeres como usuarias y como participes de la actividad del transporte, la cual es ínfima.

Viajes zig zag
“Las mujeres hacemos más del doble de viajes por día y son viajes viajes más cortos, explicó la licenciada en Ciencia Política Carolina Villanueva, de la agencia Grow, que hace abordajes y asesora sobre trabajo y género. Y en ese plano destacó: “En términos de uso del tiempo somos más damnificadas por del déficit del transporte público además de los mayores costos”. Por otra parte, dijo que la red argentina de transporte no está preparada para viajar con cochecitos, cosas y personas mayores cuando debería ser accesible para todos mientras que a medida que se aleja de la zona urbana es más difícil el traslado.

El planteo considera que la planificación de los medios de transporte y sus entornos se diseñan en función de los viajes de trabajo e incluso de estudio y esto es lo que se considera por ejemplo en las encuestas. Los traslados prioritarios son de los hogares a estos sitios. Sin embargo, desde esta perspectiva se deja en la tangente lo asociado a la “movilidad de cuidado”. Este concepto fue introducido por Inés Sánchez de Madariaga, profesora de Urbanismo y delegada para Asuntos de Género de la Universidad Politécnica de Madrid. Éste engloba aquellos viajes que se realizan en el marco del trabajo no remunerado realizado por adultos, ligado al cuidado de niños y otros dependientes. Esto incluye el trabajo relacionado con el mantenimiento del hogar.

Estas actividades, aunque no son exclusivas, suelen recaer mayormente en las mujeres.

En un informe realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo que refiere a lo estudiado por Sánchez se expresa que en España alcanzaban proporciones casi similares: 30% de los viajes estaban asociados al trabajo mientras 25% a tareas de cuidado. Estos requieren lo que se ha llamado viajes zig zag.

“Las mujeres tienen trayectos numerosos y complejos en razón del cuidado, son las responsables de la vida familiar y doméstica”, explicó a Los Andes, Ana Falú, urbanista, investigadora del Conicet y profesora emérita de la Universidad Nacional de Córdoba.

Y continuó: “En cambio, los varones tienen trayectos mucho más simples, repetidos y que van en general del hogar al trabajo y del trabajo a la casa. Los hombres raramente llevan carga con ellos, en cambio las mujeres casi siempre y encima sufren acoso sexual y son molestadas”.

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Según un trabajo de Comisión Económica para América Latina y el Caribe, en Buenos Aires el transporte de los hijos es asumido principalmente por la mujer que pasa de 1,57 viajes diarios a 1,78 cuando tiene hijos, mientras que los viajes de los hombres permanecen constantes en 1,73 con o sin hijos.

Por otra parte, una encuesta realizada por la organización Mumalá concluyó que 82% de las mujeres consultadas dijo que el colectivo es el medio de transporte que utiliza con más frecuencia mientras que 36% usa más el taxi.

La licenciada Lía Martínez, directora de Planificación Estratégica y Proyectos Especiales de la Secretaría de Servicios Públicos de Mendoza comentó que en la provincia se aprecia que efectivamente las mujeres usan más el transporte público. Lo hacen para traslados de estudio y en segunda instancia por trabajo mientras que en los varones es a la inversa. Estos datos son los que arrojó la Encuesta de Origen Destino que se realizó en 2010 y que fue el sustento para el diseño del nuevo sistema de transporte provincial Mendotran que comenzó a implementarse este año.

Dijo que si bien se está teniendo en cuenta la perspectiva de género en los abordajes, ésta no estaba tan presente en aquel entonces por lo que sería necesaria una nueva.

“Otro dato que arroja la encuesta es que 7 de cada 10 viajes son por trabajo y que tenemos un alto porcentaje de cadena simple de viajes (movimiento pendular) se va del trabajo a la casa o del lugar de estudio a la casa” y viceversa, mencionó. Se usa más la red pública que el vehículo particular.

Seguridad y acoso
Incluso la planificación de las ciudades se ha realizado desde una visión masculina y poco contempla cuestiones que afectan específicamente a las mujeres. Entre ellas puede señalarse aquellas vinculadas al entorno como iluminación, en particular de paradas. El acoso, tanto dentro del vehículo de transporte como fuera, es otro aspecto sobre el cual se hace más hincapié. Estos aspectos favorecen una percepción de inseguridad.

“Creemos que las mujeres tienen derecho a la ciudad y que esto hay que trabajarlo desde diferentes dimensiones y territorios, el primero es no sufrir violencia sobre nuestro cuerpo, cero tolerancia a la violencia sexual y el acoso a mujeres y niñas en el transporte”, consideró Falú.

El abordaje de Mumalá mostró que 80% de las mujeres aseguran sentirse inseguras al transitar el espacio público, 84% lo sienten peor durante la noche. Esta percepción es mayor en zonas poco transitadas y con poca iluminación. Además 44% asegura haber sido acosada mientras esperaba el colectivo, 6% fue abusada físicamente y 25% fue víctima de arrebato. Pero también, 2 de cada 10 mujeres dicen haber sido abusadas dentro del colectivo con rozamientos o manoseos.

Muchas optan por usar un taxi o remis pese que se trata de una opción más costosa.

Entre ellas, 59% lo prefirió por cuestiones de seguridad, 23% por ahorro de tiempo. En gran medida apelan a estrategias preventivas como tomar la patente del vehículo, mantenerse comunicadas durante el viaje o coordinar que alguien las espere. Otras actitudes defensivas son cambiar el vestuario o buscar que alguien las acompañe. De las encuestadas 93% dijo haber sufrido un tipo de acoso callejero alguna vez.

Por otra parte, refirieron que cuando la familia tiene vehículo lo usa preferentemente el varón. Una muestra de esto es que tan sólo una tercera parte de las licencias de conducir que se otorgan son de mujeres. Carolina Villanueva destacó que las nuevas plataformas on line para solicitar vehículos han venido a resolver algunas de estas situaciones en particular la seguridad ya que se tiene referencia de quién es el chofer, por ejemplo. De todas formas, implica un gasto mayor que el colectivo.

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Feminización de la pobreza
Hay que tener en cuenta que dado que las mujeres utilizan más el transporte esto implica más costos. Además, si tienen que ir a varios lugares, ir con otras personas y trasladar elementos terminan prefiriendo un taxi o remis que, aunque implicará una mayor erogación, les permite resolver más fácilmente esas otras cuestiones. Entre las múltiples aristas que envuelve el tema no puede dejar de considerarse la gran cantidad de hogares en los que las mujeres son sostén y que, pese a ello, suelen tener menores ingresos que los varones.

En Argentina, en promedio, el salario femenino es 27% menor por igual puesto y tarea. Además, acceden a trabajos peor remunerados y más precarios.

Por ello, se habla de feminización de la pobreza. Otro aspecto que incide es la pobreza de tiempo: quienes tienen un trabajo remunerado deben combinarlo con la doble y triple jornada laboral que suma el trabajo no remunerado (cuidado y hogar).

Una directora y pocas conductoras
La participación de las mujeres como trabajadoras en el sector del transporte es escasa. Como en otros ámbitos, les cuesta acceder a cargos con poder de decisión, lo que permitiría plasmar sus perspectivas y necesidades.

En Mendoza, la dirección de Planificación Estratégica y Proyectos Especiales de la Secretaría de Servicios Públicos de Mendoza está a cargo de una mujer: Lía Martínez.

Aseguró que sus interlocutores suelen ser varones y que la participación femenina es prácticamente nula en el sector privado. A cargo de la conducción de vehículos en la Empresa Provincial de Transporte hay 14 mujeres entre 168 choferes en total, lo cual representa 8,33%.

Los últimos años ha ganado terreno esta temática, lo cual se ha expresado en la realización de encuentros y conformación de grupos. La deuda es avanzar en estudios que permitan tener datos que transferir a políticas. Uno de estos espacios es Mujeres en Movimiento: una red mundial de líderes que se desempeñan en el área del transporte y buscan promover la equidad en este plano.

Iniciativas
Para revertir este escenario en Mendoza se avanza en varias iniciativas:

Protocolo. Modificar conductas respecto al acoso es lo que más ocupa al gobierno por lo que se está elaborando un protocolo de actuación para usuarios, choferes y organismos públicos para saber cómo actuar ante estos casos. Han intervenido la Secretaría de Servicios Públicos, la Dirección de Género y Diversidad y el Ente de Movilidad de la Provincia de Mendoza y se lanzará con una campaña. Ante estas situaciones se puede denunciar a la línea 144 y luego al 148 opción 7.

Seguridad. Además, a través del ministerio de Seguridad se han identificado aquellas paradas que pueden tener condiciones más riesgosas y se apunta a trabajar con los municipios para revertirlo. Desde la Secretaría de Servicios Públicos explicaron que el entorno es algo en lo que deben trabajar las comunas e incluye la iluminación, corte de ramas y condiciones de veredas y calles.

 

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