Los suministros de ayuda con alimentos, agua potable y equipamiento médico están llegando a la región afectada, informó en forma telefónica un portavoz del gobierno provincial de Qinghai, según reportó la agencia alemana DPA.

El temblor de magnitud 6,9 en la escala de Richter, según el Servicio Geológico de Estados Unidos, tuvo su epicentro en la prefectura de Yushu, en la provincia de Qinghai.

Al producirse a las 7.49 horas del miércoles (las 20.49 del martes en la Argentina) el movimiento telúrico sorprendió a buena parte de la población aún durmiendo.

El servicio chino registró para el sismo una magnitud de 7,1.

El terremoto arrasó 80 por ciento de la ciudad de Jiegu, sede administrativa de la prefectura de Yushu, donde unas 15.000 viviendas quedaron destruidas, informó la agencia Xinhua.



Decenas de miles de personas que habían perdido sus viviendas permanecieron a la intemperie donde reinaban bajas temperaturas en la madrugada del jueves.

Si bien miles de rescatistas y personal sanitario fueron movilizados desde las provincias vecinas, la ayuda para la región devastada por el terremoto comenzó a efectivizarse de a poco.

Miles de tiendas de campaña así como decenas de miles de frazadas y abrigos fueron dispuestos para las víctimas del terremoto.

El viceprimer ministro chino, Hui Liangyu, llegó el miércoles por la noche a la región afectada para coordinar los trabajos de rescate, informó Xinhuá.

Las brigadas de socorro con la ayuda de perros iniciaron las búsquedas de personas sepultadas.

En la región se necesita con urgencia auxilio médico, medicamentos para los heridos, agua y alimentos.

El Ejército organizó vuelos para transportar ayuda material a Yushu.
Al menos 56 alumnos murieron en una escuela que se derrumbó por el sismo, según informaron medios estatales chinos.

Se calcula que unos 50 alumnos desaparecidos bajo los escombros de una escuela elemental y una escuela de oficios tienen pocas probabilidades de seguir con vida.

Los alumnos rescatados necesitan ayuda. ”Todos los alumnos están reunidos en el patio y carecen tanto de agua como de alimentos”, explicó un funcionario de Educación a la agencia Xinhua.

Los muchos heridos no pueden ser atendidos como corresponde.

En una tienda de campaña un hombre de 55 años en estado de coma permanece en los brazos de su mujer, luego de que le fuera amputado un brazo en una operación que demandó una hora.

”Mi esposo estaba sepultado debajo de los escombros”, indicó la mujer, según Xinhua.

”No pudimos llevarlo a un hospital. La mayoría de las clínicas se derrumbaron o tienen peligro de derrumbe”, indicó el médico Karma Sherab.

”Lo único que podemos hacer es limpiar las heridas con medios elementales o amputar los miembros, en vez de curarlos”.

”Nos falta todo. No tenemos alcohol, ni jeringas, ni anestesia”, señaló Sherab según un informe de Xinhua.

El presidente chino, Hu Jintao, y el primer ministro, Wen Jiabao, enviaron instrucciones escritas en las que instaron a los funcionarios a realizar ”todos los esfuerzos para salvar vidas y proveer asistencia a las personas”.

El gobierno central destinó 200 millones de yuan (unos 29,3 millones de dólares) para tareas de auxilio inmediato.

 

Telam

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