Se realizan tratamientos de cambio de sexo en Mendoza

Ana Laura Nicoletti rompió barreras en Mendoza. Logró que le reconocieran su identidad aún antes de que entraran en vigencias las leyes de igualdad de género y también avanzó en los tratamientos médicos para lograr la adecuación física a su realidad como persona. Para ello Ana tuvo que enfrentar prejuicios y obstáculos.

Ahora, más relajada por el contexto, hasta recuerda con humor algunas anécdotas de esas batallas. “Una pscióloga forense me dijo que usara el baño de hombres. Imaginate que era la persona que tenía que decidir sobre mi futuro. Incluso cuando quise operarme las mamas en Mendoza, intentaron prohibir la cirugía”, explica como ejemplo.

Esta semana ocurrió algo que pasó desapercibido pero que a mediano plazo va a generar un cambio y también debate en Mendoza. El Gobierno decidió promulgar la ley por la cual se ordena que la provincia realice tratamientos de cambio de genitalidad a través de los efectores públicos. La norma fue promulgada de hecho y no por un decreto del Gobernador. Pero ya está en vigencia.

Desde el Ministerio de Salud explicaron que están en proceso de aplicación de la norma. La etapa más complicada es la realización de cirugías, pues hay muy pocos profesionales especializados. Por eso planean realizar seminarios con un cirujano chileno. Antes, ya se realizan tratamientos hormonales.

Luego de la sanción de la ley, el ministro de Salud, Matías Roby, se reunió con representantes de la comunidad trans para planificar la aplicación de la ley. En principio los primeros dos años se realizarán los tratamientos psicológicos y hormonales. Luego la intención es realizar las cirugías. La ley establece que el Ministerio debe realizar los “protocolos de intervención en lo referente a los tratamientos hormonales, farmacológicos, quirúrgicos, de atención psicológica y psiquiátrica correspondientes”. Especialmente se menciona el artículo 11 de la ley nacional que indica que todas las personas podrán, acceder a intervenciones quirúrgicas totales y parciales o tratamientos integrales hormonales para adecuar su cuerpo, incluida su genitalidad, a su identidad de género autopercibida.

Ana destaca que la mayoría de las trans de Mendoza no tuvieron el mismo camino que ella. Por falta de recursos y la idea de “ilegalidad”, por años funcionó un negocio clandestino: cirugías y tratamientos fuera de cualquier cuidado médico que generaron problemas de salud graves. “Por eso el promedio de edad no supera los 40 años”, asegura Ana. “Hasta ahora funcionaba el mercado de la salud ilegal. Creo que esto puede generar debate, pero es necesario. No es solamente una cirugía como la gente cree. Es un proceso largo. Me parece muy bien que el Estado lo haya tomado y se haga cargo del tema. Hace falta una maduración social. A mí me cambió la vida”, aseguró Ana Laura.

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