Un jardín de infantes de Pampa del Infierno, en Chaco, desarrolló huertas comunitarias y familiares para promover el consumo de verduras entre las familias con menos recursos; otra, de nivel medio, en San Rafael, Mendoza, produce materiales didácticos para niños y adolescentes con autismo o síndrome de Down; en Los Villagras, Tucumán, los chicos de una escuela rural de nivel primario concretaron una experiencia de revalorización del patrimonio histórico y cultural de la localidad, a través del nombramiento de calles, casas y senderos del pueblo; y los estudiantes de una escuela técnica de la ciudad de Buenos Aires producen anteojos para pacientes oftalmológicos de bajos recursos. Los cuatro establecimientos recibieron ayer el primer premio de certamen Escuelas Solidarias, otorgado por Presidencia de la Nación y el Ministerio de Educación. Pero no fueron esos los únicos galardonados: hubo otros alumnos premiados, entre un total de trece grupos finalistas.

 

“Hay quienes piensan que no es necesario hablar de valores en la escuela, pero para nosotros es un aprendizaje prioritario”, destacó el ministro de Educación, Alberto Sileoni, al anunciar a los premiados. Entre más de mil experiencias de todo el país, que involucraron a 112 mil estudiantes y 8700 docentes, el reconocimiento que se hizo este año fue para 63 proyectos que apuntan a integrar el aprendizaje académico de los estudiantes con el servicio a la sociedad. Cincuenta propuestas recibieron una mención de honor de 2500 pesos cada una y las trece restantes, entre 10 y 15 mil pesos. “Por supuesto, es importante saber de teoremas y logaritmos, pero relacionar el arte con la confortación de un enfermo, pensar en los compañeros que están indocumentados, darles a los hermanos que menos tienen la posibilidad de acceder al alimento o a un par de anteojos, es construir ciudadanía.

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Ustedes hacen mejor a la sociedad”, felicitó el ministro.

 

Para escucharlo, los estudiantes de las trece escuelas invitadas a recibir los premios en el certamen buscaban un asiento en el atestado Salón Leopoldo Marechal del Palacio Sarmiento, sede de la cartera educativa nacional. Entre ellos, una decena de jóvenes del Colegio Secundario Don Jaime de Nevares, de Río Negro, ocupaba las primeras filas. “En nuestra escuela, que está en un barrio humilde de Bariloche, realizamos desde 2007 una audiencia pública anual para que todos los estudiantes de secundaria podamos debatir sobre nuestras necesidades e intereses”, cuentan Pablo Langone y Jairo Bogarín, de 17 años.

 

Esas puestas en común registraron que entre los jóvenes “hay una gran preocupación por la falta de trabajo” y que “no hay muchos lugares donde sientan que pueden expresarse”, afirman. Por eso, los alumnos comenzaron a juntar firmas para modificar la ordenanza que regula el mecanismo de participación popular y crear una instancia municipal en la que puedan exponerse las propuestas e inquietudes de los jóvenes. Su proyecto, “Iniciativa popular juvenil”, obtuvo ayer uno de los seis segundos premios de 10.000 pesos para su escuela.

 

De cara al público, el locutor llama a los representantes de cada escuela a recibir su premio. Cuando pide que suban los estudiantes del bachillerato en Bellas Artes Profesor Francisco A. de Santo, de la ciudad de La Plata, el salón rompe en aplausos. Los jóvenes fueron destacados con una de las tres menciones especiales de 15 mil pesos, destinadas a instituciones secundarias de gestión estatal que desarrollaron Proyectos Sociocomunitarios Solidarios por la experiencia “Arte para el alma”, que consiste en la restauración e intervención artística de biombos separadores para salas de enfermos terminales en el hospital de agudos de La Plata.

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“El proyecto comenzó a principios del año pasado por una demanda del Servicio de Medicina Paliativa del hospital Rossi que se contactó con una profesora nuestra de la materia Composición”, recuerda, en diálogo con Página/12, Camila Villadeamigo, de quinto año. Su compañera Katja Sambeth detalla que “primero hubo que restaurar los biombos porque estaban en muy malas condiciones, había que lijarlos o cambiar las maderas”. Después, los estudiantes, guiados por sus docentes, investigaron sobre los colores que más se adaptaban y el lenguaje de las formas para que sus obras tengan impacto emocional positivo en los pacientes. “Por ejemplo, utilizamos colores cálidos, de valores altos y una paleta que genera tranquilidad y armonía”, describió Katja.

 

Los cuatro primeros premios, también de 15 mil pesos cada uno, fueron para el Jardín de Infantes Nº 20, de Chaco, por la instalación de huertas comunitarias y familiares; para la Escuela Nº 4-004 de San Rafael, en Mendoza, por la producción de materiales didácticos para chicos con autismo o síndrome de Down; para la Escuela Nº 271 de Los Villagras, de Tucumán, por su experiencia de revalorización del patrimonio histórico y cultural de la localidad; y para la Escuela Técnica Nº 3 de la ciudad de Buenos Aires, por la producción de anteojos para pacientes oftalmológicos de bajos recursos.

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“Hace más de 10 años que trabajamos en la escuela con la producción de lentes y ahora, por mes, estamos entregando, como mínimo, unos 150”, sostiene Edgar Ulloa, estudiante del último año de la secundaria técnica que fue premiada. “Con el programa ‘Para ver mejor’ comenzamos recolectando armazones, que recibimos de forma solidaria, y luego adaptamos la receta prescripta por el oftalmólogo”, profundiza. Como Edgar, Nahuel Borca y Adrián Correa estudian para recibirse de técnicos ópticos. Entonces, la actividad solidaria se conjuga con la práctica profesional. “Pedimos en hospitales y a médicos especialistas que cuando tengan pacientes que no puedan pagar un par de anteojos los manden a la escuela”, detalla Correa. Con el premio ganado, dicen, esperan poder tener un mejor espacio de trabajo para seguir con la producción.

 

Tras dejar atrás las fotos protocolares con todos los estudiantes, Sileoni rescató: “Debemos evaluar qué hacen los alumnos en Argentina y en el mundo para ser mejores personas. La solidaridad es un valor extraordinario y transitorio. Todos tenemos que ocuparnos de nuestros hermanos y yo creo que la educación debe ocuparse de los que menos tienen. Y ustedes han hecho eso”.

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