-¿Cuál era el contexto político cuando San Martín se hace cargo de la Gobernación Intendencia de Cuyo?

-Mil ochocientos catorce fue un año particular. En julio, se produce la buena noticia de la segunda rendición de los realistas en Montevideo, pero también se conoce la abdicación de Napoleón y, por tanto, la restauración de Fernando VII en el trono de España. El monarca estaba dispuesto a recuperar sus posesiones coloniales a cualquier precio, lo que traería grandes complicaciones a las aspiraciones de independencia sudamericana.

En ese momento, San Martín solicita al director supremo de las provincias unidas del Río de la Plata, Gervasio Antonio Posadas, hacerse cargo de la gobernación de Cuyo, que había sido creada el año anterior, con asiento en la ciudad de Mendoza. El Libertador que venía del ejército del Norte y de recomponer su salud en Córdoba, fue nombrado en ese cargo el 10 de agosto para arribar a Mendoza el 7 de septiembre.

Previamente, había luchado por España, ganándole a los franceses en las batallas de Arjonilla y Bailén, y también contra los ingleses en varias oportunidades para defender la corona. Con esta experiencia llegaba San Martín a Mendoza, punto de partida para desafiar los poderes de la naturaleza y del hombre, en especial el poder político de España a través de su rey, recién restablecido.

-¿Cómo lo recibió Mendoza y qué produjo en los dos años en que fue gobernador-intendente?

-Según el memorialista Damián Hudson, la llegada de San Martín ”fue festejada con las más vivas demostraciones de adhesión y de amor a su persona” y “desde entonces jamás disminuyó un solo día la casi idolatría que tuvo Mendoza por el general San Martín que, a su vez, correspondió con una especial predilección constantemente recordada a lo largo de toda su vida”.

Fueron decisivos los trabajos realizados por San Martín la administración de Cuyo, donde forjó la independencia de tres naciones. Desempeñó todas las funciones de gobierno: fue poder ejecutivo, legislador, juez, edil y jefe militar; además, diplomático y político. Se rodeó de excelentes colaboradores que supieron interpretarlo, entre otros, los tenientes gobernadores Toribio de Luzuriaga, en Mendoza; José Ignacio de la Rosa, en San Juan y Vicente Dupuy, en San Luis.

-¿Cuáles fueron las acciones destacadas de San Martín como gobernador Intendente?

-Durante su gobernación, entre otras iniciativas y realizaciones, impulsó la agricultura, la industria y el comercio; difundió la vacuna antivariólica; embelleció y extendió la vieja Alameda, abrió canales de riego; delineó la Villa Nueva; dispuso el blanqueo de las casas; el cierre de las pulperías los días hábiles después de las diez de la noche; prohibió la construcción de balcones y ventanas voladas que obstruían el paso de los transeúntes. Por él se fundó la primera biblioteca mendocina y más tarde la del Perú; fomentó la instrucción y educación en Cuyo, dictó instrucciones a los maestros de escuela, prohibió los castigos corporales a los escolares y contribuyó a la creación del colegio de la Santísima Trinidad, primer establecimiento educacional mendocino de enseñanza secundaria. En definitiva, San Martín, con sus acciones, sienta las bases para el posterior desarrollo de Mendoza y la región cuyana.

-¿Cuál fue la importancia del pueblo mendocino en la gesta sanmartiniana?

Su principal objetivo fue la formación del ejército. Más de una vez exigió contribuciones y ayudas extraordinarias. ”El pueblo derrama a borbotones toda clase de ayuda”, dice Toribio Luzuriaga, quien lo reemplaza a San Martin para que pudiera preparar el Ejercito de los Andes.

En este punto me gustaría compartir el texto ”El llamado” del poeta Esteban Agüero en su obra Digo: ”En cada esquina los pregoneros proclamaban las necesidades de la gran empresa que se gestaba en estas tierras, los que encontraron eco en todo Cuyo.: ”El general San Martín espera que acudan …al llamado de Libertad que les envía América” y continúa: “…De Mendoza llegaban los mensajes breves, de dura y militar urgencia: ”Necesito las mulas prometidas; necesito mil yardas de bayeta; necesito caballos; más caballos; necesito los ponchos y las suelas; necesito cebollas y limones para la puna de la Cordillera; necesito las joyas de las damas; necesito más carros y carretas; necesito campanas para el bronce de los clarines; necesito vendas; necesito el sudor y la fatiga; necesito hasta el hierro de las rejas que clausuran canceles y ventanas para el acero de las bayonetas; necesito los cuernos para chifles; necesito maromas y cadenas para alzar los cañones en los pasos donde la nieve es una flor eterna; necesito las lágrimas y el hambre para más gloria de la Madre América…”.

– ¿Qué hizo San Martín para que Mendoza ya no fuera la misma?

-Inicialmente, militó los valores y el ejemplo. Su honradez, su entusiasmo y su infatigable actitud de servicio enamoraron a este pueblo, que demostró estar a la altura de las grandes causas. San Martín nos dejó la conciencia de nuestras posibilidades, nos demostró que podíamos.

Por eso en el bicentenario de San Martín como gobernador intendente de Cuyo, podemos rendir honor a los mendocinos invisibles, a los soldados desconocidos, a los que dieron sus vidas por la “gran causa libertadora”; por aquellos que no tienen nombre de calle ni de escuela. Y porque recordarlos es un deber: son nuestros antecesores en esta tierra, la que acunó la Libertad”.

Perfil
Fabián Agostini es director del Memorial de la Bandera del Ejército de los Andes y vicepresidente de la Junta de Estudios Históricos de Mendoza, Filial Maipú.

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