En la sala de debate del Tribunal Oral Nº1 de Mendoza continúa la etapa testimonial en el IV Juicio por delitos de lesa humanidad. En el recinto se dio lugar a las declaraciones de María Ferreyra, María Celeste Seydell, Pablo Rafael Seydell y Paula Valdini.

El primer testimonio fue el de María Ester Ferreyra, citada como testigo en la causa que investiga la desaparición forzada del matrimonio Manrique Terrera y la apropiación ilegal de su hija Celina en 1977. En su breve testimonio, la testigo aportó datos como vecina del lugar donde residen los apropiadores de Celina.

Sobre esta misma causa declaró seguidamente Celeste Seydell, quien brindó información referida a la investigación que propició la recuperación de la verdadera identidad de Celina.

Celeste pertenece a HIJOS, agrupación creada en 1998 desde donde trabaja por la restitución de los derechos de los niños y las niñas apropiados desde el 76 al 83. De manera detallada, la testigo describió al Tribunal el accionar de la agrupación ante personas que dudan sobre su identidad o reciben información de otras que pueden ser hijos o hijas de desaparecidos.

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Para el año 2006, los integrantes de la agrupación recibieron a una mujer llamada Alicia quien aportó datos que hicieron suponer que Celina podría ser la hija del matrimonio Manrique Terrera. La testigo reconstruyó aquel episodio y agregó: “es importante decir que hubo un policía que la entregó, que hubo un médico que intervino y que la familia de apropiadores siempre supo de dónde vino Celina”.

“La apropiación ilegal de niños y niñas fue parte de un plan sistemático y es uno de los delitos de lesa humanidad que aún siguen palpables”, expresó Celeste y recordó que aún hay casi 400 personas que todavía no recuperan su verdadera identidad, de los cuales 6 son de Mendoza. “Si alguien duda sobre su identidad o sabe sobre alguien, no duden en decirlo porque hay familias que los están esperando”, finalizó.

Tras esto, declaró Pablo Rafael Seydell reabriendo el capítulo de la causa que investiga las torturas y los apremios ilegales sufridos por las personas detenidas en los centros clandestinos de nuestra provincia. Comenzó su extenso y detallado relato reconstruyendo su núcleo familiar, describiendo una atmósfera de compromiso y militancia político social, por la cual sufrieron diferentes persecuciones, allanamientos, secuestros, torturas y desapariciones forzadas.

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Seydell fue detenido por personal policial cerca de la Terminal de Mendoza, el 15 de octubre de 1976. En ese momento fue llevado a Contraventores y posteriormente a la Comisaría 7ma. de Godoy Cruz donde coincidió los presos políticos Francisco Amaya, Luis Moretti y Rubén Bravo (desaparecido).

Seydell fue sometido en numerosas ocasiones a violentos golpes, tormentos y tortura por parte del personal de la comisaría. Recordó con precisión cada episodio padecido y el apodo de policías y penitenciarios involucrados; Además señaló a los ex oficiales Lorenzo, Suchetti, Bonafede, Bianchi, Linares, Quenán y Barrios, como los encargados de trasladar a las personas detenidas hacia el lugar de la tortura. “Linares daba órdenes, castigaba sin mirar”, expresó el testigo al relatar sobre los vejámenes cometidos por los guardias con el fin de quebrantar la voluntad de los presos políticos.

Conmovido por los recuerdos, el testigo evocó los vejámenes a los que fue sometido tanto él como su madre y una de sus hermanas, también detenidas en la Comisaría 7ma y posteriormente trasladadas al Penal Provincial; además aportó datos sobre la tortura padecida por sus compañeros detenidos y agregó: “Sin ninguna duda puedo decir que la 7ma fue un centro clandestino de detención y de tortura”.

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El 26 de octubre Seydell fue trasladado a la Penitenciaría Provincial, y posteriormente a la cárcel de Sierra Chica; luego a La Plata; a Rawson y Devoto. Fue condenado por un Consejo de Guerra y posteriormente sentenciado por la Justicia Federal. Permaneció detenido hasta el 27 de junio de 1984.

Finalmente, Paula Valdini declaró sobre la desaparición de su padre Horacio Ernesto Bisone tras ser detenido el 25 de septiembre de 1975, cuando era un joven militante de la agrupación Montoneros.

En su breve relato, la testigo brindó datos a los que tuvo acceso gracias a comentarios de sus familiares. A través de ellos pudo saber que su padre fue detenido en plena vía pública y que varios fueron los pedidos de hábeas corpus presentados para dar con su paradero.

A pedido del presidente del Tribunal, Alejandro Piña, el Megajuicio pasó a un nuevo cuarto intermedio hasta mañana martes 7 de abril a las 9.30h

Fuente: Prensa de la Gobernación

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