El cáncer de mama es la causa de muerte por tumores más frecuente en la Argentina. Sin embargo, aunque una de cada ocho mujeres lo tuvo, lo tiene, o lo tendrá, casi un cuarto de ellas no están informadas sobre la enfermedad y sus métodos de detección temprana, según la última Encuesta Nacional de Opinión Pública sobre este mal que llevó adelante este año la Fundación Avon para la Mujer.
Para contextualizar el hecho de que la ‘carga’ del tema pesa sobre las mujeres, en América Latina es frecuente que las principales afectadas por el cáncer sean ”ellas”, tanto directa como indirectamente. Ya sea como pacientes o como cuidadoras, son ”ellas” quienes llevan el mayor peso cuando el cáncer aparece en la familia, y esta situación también repercute de manera negativa en la sociedad.
La revista médica Cancer Epidemiology realizó a partir de 2013 un análisis exhaustivo de la incidencia de la enfermedad en 18 países de la región y publicó en su edición de septiembre los resultados. La investigación reveló que el cáncer mama es el segundo más frecuente a nivel regional, precedido por el cáncer de próstata y seguido por el de cuello uterino, colon y pulmón.
Además, Argentina es el país con la mayor incidencia (71,9 casos cada 100 mil), donde se diagnostican anualmente 19 mil nuevos casos, según el Sistema de Vigilancia Epidemiológica del Instituto Nacional del Cáncer. Sin embargo, su mortalidad -que actualmente es de 5.600 muertes al año- viene en descenso. Esta disminución en Argentina se dio de forma sostenida, a un ritmo de 0,8% anual en el periodo 2000-2011 y 2,1% anual entre 2012 y 2014.
Según la base de datos de la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC, por su sigla en inglés), existen algunos factores que agravan el impacto del cáncer en la región, por ejemplo, la dificultad de acceso a la detección temprana y al tratamiento del cáncer de mama, que se traduce en mayor mortalidad en países en vías de desarrollo, en comparación con países desarrollados.
Argentina, según indica el informe, junto con Brasil y Uruguay (país con mayor índice de mortalidad) tiene índices de incidencia de cáncer de mama propios de países desarrollados. En otros países de Sudamérica y centroamérica si bien la incidencia es más baja que en regiones desarrolladas, la mortalidad es considerablemente mayor. La ”incidencia del cáncer de mama ha crecido rápidamente en los países de altos ingresos, pero a su vez el índice de mortalidad viene retrocediendo en las últimas tres décadas”, detalla el informe y lo adjudica principalmente a la urbanización y desarrollo de los diferentes países de la región.
En este marco, los especialistas apuntan a la concientización y prevención y esperan que el informe sirva para describir factores de riesgo de cáncer en la región y para desarrollar políticas de control. Con detección temprana se reduce notablemente el riesgo de mortalidad por cáncer de mama, ya que los tumores de menos de un centímetro tienen hasta 90 por ciento de probabilidades de curación.
Christopher Wild, director de la IARC, expresó que estos datos ”proporcionan una herramienta valiosa para los gobiernos, profesionales de la salud y responsables de formular políticas para determinar mejor los factores de riesgo en la región, priorizar las intervenciones de prevención y planificar más eficazmente los servicios de atención del cáncer para aliviar la carga de esta enfermedad”.
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