La diversidad productiva de la Argentina es significativa en el fortalecimiento de las economías regionales, motor económico de los pueblos en las distintas regiones del país.

Sin embargo, en los últimos años las producciones regionales sufrieron situaciones de quebranto por el impacto de la inflación con la suba persistente de los costos, las retenciones, el desfinanciamiento, la escasa competitividad en los mercados internacionales y la fuerte presión fiscal que las asfixia. La Comisión de Enlace había denunciado que ante la posibilidad de continuar con este panorama podrían peligrar 1,5 millones de puestos de trabajo de las economías regionales. Por ejemplo, en la economía del azúcar trabajan 250.000 personas, y de 2013 a 2015 el precio internacional cayó un 70%.

A pesar de la eliminación del 5% de las retenciones en las economías regionales por parte del Gobierno de Mauricio Macri, hoy persisten escollos estructurales para los productores, como la pérdida de mercados internacionales, la falta de un precio justo dentro de la cadena comercial y la deficitaria infraestructura vial, que necesitan un plan de acción elaborado en concordancia entre el Ejecutivo nacional y los actores productivos.

Las grandes distancias existentes entre los puertos y las regiones del NOA, NEA y la Patagonia generan un efecto distorsivo en las ganancias de los productores, debido al alto costo que los mismos deben afrontar en los fletes.

Al mismo tiempo, la brecha de precios de los alimentos entre lo que pagan los consumidores y lo que perciben los productores se amplía cada vez más.

Hablan los protagonistas

Uno de los inconvenientes que tienen los productores es el precio que reciben por sus cultivos. Al respecto, el referente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Mendoza, Mario Leiva, informa que “hace cinco años que pagan $500 el quintal de uva en el Valle de Uco, o sea $5 el kilo, cuando tendría que valer $10”.

Leiva aclara que “el costo por hectárea de un malbec en primera zona es de $65.000, está perdiendo $15.000 por Ha. Esta situación es gravísima, va a generar un quebranto en los productores de 6 a 7 Ha, que son la mayoría en la región”.

Para el referente confederado de la región, se necesita un “precio razonable para no seguir endeudándonos y trabajar en transparencia de todos los actores de la cadena en el mercado, ya que todos saben lo que gastamos y lo que ganamos y lo que perdemos”. Además, puntualiza la complicada situación por la crisis de Brasil, porque “la mayoría de los cultivos de la región viven del comercio con este país”.

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El mismo problema de los bajos valores obtenidos lo sufren los cañeros del NOA. El presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Tucumán (Cartuc), Sebastián Robles Terán, reconoce que “el precio de la caña no cubre los costos” productivos. “Hoy pagan por kilo $4 y el valor al consumidor es de $10”, aclara Robles Terán. Y agrega: “Es por ello que han quedado alrededor de 3, 5 millones de surcos sin cosechar después de la zafra 2015, con una cosecha nacional que cerró en 2,3 millones de toneladas”.

“El valor pagado al productor por bolsa de azúcar es de $200, y esto hace que la situación del cañero sea sumamente grave”, subraya Robles Terán. Sobre el incremento de la mezcla en las naftas con alcohol de caña del 2%, el dirigente tucumano explica que se va a ver no en la presente cosecha, sino en la próxima. “Por supuesto que este 2% abre una luz, pero hay que llegar a esa instancia”.

La producción ovina es la economía regional por excelencia en la Patagonia. Para el vicepresidente 2° de CRA, Juan Carlos Goya, “esta actividad no estuvo ausente de los desaciertos y batallamos contra retenciones, retrasos cambiarios, presión impositiva, desigualdad fiscal, malos funcionarios, sumado a largos años de sequías y volcanes”.

Desde la Sociedad Rural de Formosa, Pablo Lambrechts explica que, en la provincia, aparte de las producciones de terneros, el resto “es una economía más reducida dedicada a los pomelos que se usa para jugo, que salvo algunas explotaciones no tienen una sistematización.

Hay una zona con verduras y hortalizas y, salvo algunos casos puntuales que van al Mercado Central, el resto es para consumo interno de la provincia”.

Conocida también Formosa por tener una zona bananera, Lambrechts puntualiza que “necesita asistencia para el momento de la cosecha”, igual que la producción de algodón.

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Para el dirigente formoseño estas economías realizadas generalmente por la familia “requieren poder juntar a la gente que hace estas actividades para poder poner un producto con una oferta importante, que sea interesante para los mercados”.

Distancias

Uno de los temas sin resolver que dejó el kirchnerismo en materia de infraestructura es el importante costo del transporte de los cultivos que deben llegar a los puertos. El valor del flete es el tema más sensible que tienen los productores del norte del país.

Según el Índice de Costos de Transporte elaborado por la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC), exhibió en febrero un incremento de 0,87% y la variación en el primer bimestre alcanza 7,21%, en tanto que la variación acumulada en los últimos doce meses se mantiene en 30,6%.

Al respecto, el vocal de CRA en la Mesa Ejecutiva por Corrientes, Gerardo Condado, sostiene que “es importante que exista la compensación de fletes para que sean viables las producciones norteñas. El Plan Belgrano va ser muy bueno, pero es un proyecto cuya primera etapa va a durar cuatro años y mientras tanto los productores tienen que ver cómo hacer viables sus empresas”.

Condado comenta que “el anunciado Plan Belgrano, que involucra infraestructura y educación, viene a hacer una reparación histórica por ser postergada como región”.

En la misma sintonía, el vocal de la Federación de Entidades Rurales de Salta (Federsal), Ignacio Pisani, afirma que “desde Cambiemos nos han prometido en la campaña electoral que iba a haber una compensación del fl ete por los menos en la soja: para nosotros el costo más grande es el flete”.

Pisani aduce que se deberían buscar otras variantes en la región como “fomentar la industrialización en la provincia o el Plan Belgrano”.

Problemas estructurales

El presidente de Carbap, Horacio Salaverri, explicó que los cuatro elementos que hoy aquejan a las provincias y sus economías son la transitabilidad, la seguridad, la electricidad y la conectividad.

Sin estos elementos Salaverri detalla que se complica el hábitat rural. “Es un estado de discriminación muy importante” que vive el hombre de campo, dice el titular de Carbap.

“Esta situación va a retrasar la productividad”, puntualiza, y explica que en la provincia de Buenos Aires hay un 50% del ámbito rural “sin electricidad”.

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Al respecto, el vicepresidente 2° de CRA, Juan Carlos Goya, sostiene que “estamos reclamando a los organismos oficiales una mirada diferente”.

“Uno de los principales problemas es la falta de personal para realizar distintas tareas y esto está vinculado por las pésimas condiciones de vida que tienen en el interior. No hablo sólo de caminos, sino de gas, electricidad y educación”.

Para Goya tiene que haber “una propuesta federal, porque depende la permanencia de la población de los pueblos chicos del interior”.

Una política pública para la Patagonia ovina significa también “poner en igualdad al hombre que vive en el campo con el que reside en la ciudad, sólo si le aseguramos comunicación, salud y servicios de igual calidad revertiremos el constante abandono del interior hacia los centros poblados, no es sólo una cuestión de rentabilidad, es también una mirada integradora para que el que elige el campo no se condene al subdesarrollo, sino que pueda sentirse que vive, crece y es valorado por vivir y trabajar en el interior”, declara Goya.

En la misma sintonía, el presidente de la Sociedad Rural de Comodoro Rivadavia, Chubut, Federico Pichl, en el acto de apertura de la Exposición de verano explicó que “hoy por hoy las comunicaciones constituyen un derecho inalienable para todos, también para los hombres y mujeres del campo. Sin embargo, en la mayor parte del territorio provincial no se accede a este derecho. Con razón muchos hombres y mujeres jóvenes rechazan trabajar en el campo por este motivo”.

“Sabemos que las operadoras telefónicas no proveen el servicio en buena parte del ámbito rural porque no les resulta rentable”. Y agregó: “Podríamos contar con el servicio mediante las antenas satelitales de televisión”, pero se impide o se bloquea esta solución.

A nivel de la transitabilidad, el presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe; Gustavo Vionnet sostuvo que por el estado de los caminos rurales “se va a trillar, pero va a quedar en silobolsas y hasta el invierno no se va a poder mover la cosecha, sobre todo en el sur de la provincia”.

CRA

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