”La verdad es que las alarmas sonaron. Se tomaron medidas desde antes de Navidad y el 29 se ingresó a la sucursal de noche, al tesoro, y no había señal interna de la inclusión que se iba a producir después”, comentó el ejecutivo en declaraciones a radio Continental. ”El gerente fue a la sucursal con la policía, ingresaron, chequearon que esté todo en su lugar, y se fueron”, agregó.

Francos explicó que habitualmente hay disparos de alarma que no siempre tienen que ver con robos: “Hay alarmas antisísmicas que se disparan por movimientos. También se activaron alarmas por los cortes de electricidad”, se justificó aunque asumió: “Claramente no todo funciono perfectamente bien, la idea que tenemos es que los procedimientos no funcionaron adecuadamente.

”No encontraron nada anormal en tres oportunidades”, dijo. ”Cuando sonó la alarma el 31, la policía fue pero no entró, lo vio desde afuera”, indicó y agregó: “Yo no estoy culpando a nadie. No detectaron nada anormal, lamentablemente ese día no ingresaron a la sucursal”.

“Si hubieran ingresado a la sucursal por la forma en que fue hecho el boquete que se dio por debajo de una caja de seguridad, no hubieran detectado nada”, agregó.

“Yo tengo la sensación que estuvo todo planificado, fue una obra de ingeniería perfecta”, aseguró.

Con respecto a la responsabilidad que enfrenta la entidad financiera con los clientes, el ejecutivo informó: ”Nos vamos a hacer cargo de todo lo que se pueda demostrar. Hay muchísimos métodos, y procedimientos que tendremos que ir conversando y viendo”.

“Hubo algunos medios que interpretaron que había un límite pero todavía los clientes no determinaron qué había adentro. Ahora empieza ese proceso donde ellos declaran qué había adentro de cada caja”, concluyó.

Telam

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