El jefe de policía al cargo del rescate Gary Knowles aseguró el miércoles que nadie pudo haber sobrevivido a la segunda explosión en la mina, según reportó la agencia alemana DPA.

”Es extremadamente improbable que alguien sobreviviera”, admitió también el jefe ejecutivo de la mina Peter Whittall, ya que esta última explosión fue mayor aún que la que sepultó a los trabajadores de entre 17 y 62 años el pasado viernes.

”Es la hora más negra de la costa oeste”, dijo por su parte el alcalde de la localidad de Greymouth, Tony Kokshoorn. ”Somos una nación de luto”, afirmó además el primer ministro, John Key.

Horas antes, durante una perforación para intentar llegar al lugar donde presumiblemente se encontraban atrapados los mineros, se había constatado una gran concentración de gases tóxicos y explosivos. La sonda que penetró al yacimiento no detectó señales de vida.

Whittall defendió su decisión de no permitir a un equipo de rescate voluntario adentrarse en la mina, ante el riesgo que suponía por la alta concentración de gases.

Según el jefe de la mina, la operación de rescate se ha convertido ahora en una operación de búsqueda y recuperación de los restos de las víctimas. ”Todavía quiero recuperarles y sus familias también, y haremos todo lo que podamos para conseguirlo”, afirmó Whittall.

Sólo dos mineros consiguieron salvarse tras la primera explosión, el pasado viernes.

Telam

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