En tiempos de pleno desarrollo de las industrias periodísticas de masas, Télam es la versión argentina de una política estatal y nacional de producción de noticias.

El golpe de 1955 y la irrupción de la autodenominada Revolución Libertadora puso a la Agencia al borde la desaparición. Sin embargo, su conversión en una Sociedad Anónima durante el gobierno de Frondizzi le permitió estabilizar su situación financiera y crecer, fundamentalmente por el desarrollo tecnológico, la cobertura territorial y el abastecimiento a los grandes diarios y canales de la ya instalada televisión nacional. Los años 60 fueron claves para el desarrollo y la instalación de Télam como agencia de noticias. Tal era su importancia que a fines de la década, el gobierno de facto de Onganía decidió estatizarla y también darle el monopolio del manejo de la publicidad oficial.

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Durante la Dictadura cívico militar que se inició en 1976, Télam no escapó a las generales del terror represivo, la censura y la desaparición de sus trabajadores. A este horror se sumó, además, el robo y/o la destrucción casi total de su archivo periodístico.

La vuelta de la Democracia tiene para la Agencia una doble sensación: por un lado, el clima de libertad que se vive en el país después de la Dictadura, pero al mismo tiempo, la penuria económica de un Estado quebrado y la presión de las agencia de noticias privadas Noticias Argentinas (NA) y Diarios y Noticias (DyN) para que el Estado deje de sostener a Télam.

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Así, el clima de desestatización que invade al país desde fines de 80 se consolida con la llegada de Carlos Menem a la presidencia, quien en 1995 decreta la liquidación de la empresa. Tal osadía no se concreta, pero en 1996 otro decreto le vuelve a sacar funciones.

Finalmente, en 2000 Fernando De la Rua ordena otra vez la liquidación de Télam. Son años de lucha de los trabajadores para sostener las fuentes de trabajo y la supervivencia de la Agencia.

Tras la caída del gobierno de la Alianza y el estallido que pone fin al ciclo de más de dos décadas de política neoliberal en el país, la Agencia recupera su autarquía y, al calor de la recuperación del rol de Estado y de una nueva concepción de lo público, Télam se va fortaleciendo y recuperando su antiguo prestigio.

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Hoy, con una nueva redacción en el barrio porteño de Monserrat, inaugurada en 2014 por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner; la modernización del histórico edificio de Bolívar 531, y la renovación de sus 27 corresponsalías en todo el país, Télam se encuentra en pleno proceso de expansión, consolidando, tras siete décadas de avatares, un lugar central como productora pública y nacional de información.
Telam

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