El viernes pasado murió Alejandra, una de las víctimas del Instituto Próvolo. Según las primeras informaciones falleció producto de la angustia que le había producido la prisión domiciliaria que le fue otorgada a Kosaka Kumiko, la monja japonesa, acusada de ser partícipe de los abusos.

La hermana de Alejandra, Lucila, aclaró a la prensa que su hermana padecía de epilepsia y murió por este motivo. “Mi hermana no veía tele y no se había enterado de la prisión domiciliaria a Kumiko. A ella le angustiaba mucho ver esas noticias entonces no lo hacía”, relató Lucila.

La víctima del Próvolo que perdió la vida, tiene un hijo de 4 años y nunca presentó declaración formal en el caso .

“Ella dijo que había visto que abusaban a sus compañeros pero que a ella nunca le habían hecho nada. Igual muchos de sus compañeros aseguran que mi hermana (Alejandra) también había sufrido abusos por parte de los curas. Ella salió embarazada de mi sobrino del Instituto”, declaró la hermana poniendo en duda quién es el padre del nene de 4 años y asegurando que quizás Alejandra no declaró por vergüenza o miedo.
Tras el fallecimiento de Alejandra, el siguiente es el comunicado de la organización Xumek, sobrevivientes y familiares del Próvolo y la Asociación de Padres Autoconvocados de Niños, Adolescentes y Adultos con discapacidad.:

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Hacemos pública la consternación por el fallecimiento de Alejandra quien asistió al Instituto Próvolo por su condición de Persona Sorda, además padecía epilepsia. Era una joven madre de 20 años quien deja a un niño pequeño. El jueves 4 de octubre la noticia del otorgamiento de prisión domiciliaria a la monja la afectó intensamente como víctima. Su dolorosa muerte pone en evidencia la situación de revictimización reiterada en más de una ocasión por parte de diversos actores institucionales. Revictimización a la que vienen siendo sometidas las numerosas víctimas de este caso.

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En primer lugar exigimos al Ministerio Público Fiscal que revea la incorporación de la imputada Kumiko Kosaca a la modalidad de prisión domiciliaria. A pesar del resultado negativo de las pericias psicológicas tanto oficiales como las de parte realizadas a la imputada y a quien estaría a cargo de ella en la modalidad de prisión domiciliaría se le otorgó dicho beneficio. Este hecho dada la gravedad de los delitos que se le imputan ha vulnerado la frágil estabilidad emocional de las víctimas, por su condición de tales y por su condición de Personas con Discapacidad. En función de estas afirmaciones sostenemos que la prisión domiciliaria de Kumiko Kosaka es un privilegio que “revictimiza” a quienes la justicia debiera proteger.

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En segundo lugar denunciamos que el Estado no ha llevado a cabo acciones de contención y seguimiento al no habilitar un sistema verdaderamente eficaz. Esto implica una intervención de carácter interdisciplinario para acompañar a los damnificados y sus familias, ya que las consecuencias de los vejámenes a los que se han visto sometidos al día de hoy, solo han comenzado a manifestarse. El grupo afectado abarca a las personas abusadas y su círculo familiar primario o la red de contención de cada individuo.

Por esto hacemos un llamamiento a cada mendocina y mendocino a reclamar justicia ya que esto no les sucede solamente a los sobrevivientes del Próvolo sino a la comunidad de Mendoza. Nos sucede a nosotros y nosotras, nos sucede a todos y todas.

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