Médicos argentinos del Hospital Juan Garrahan implantaron con éxito un corazón artificial a un niño chileno de 11 años en una cirugía que se realizó en el país trasandino, donde los profesionales viajaron dado que la Argentina fue el primer país de Latinoamérica en realizar este tipo de intervenciones.

La operación demandó 13 horas y finalizó ”con éxito” ya que el niño ”muestra algunos signos vitales mejorados respecto a como estaba antes del implante”, dijo a Télam el médico Horacio Vogelfang, quien participó de la intervención quirúrgica.

”Ahora el niño fue trasladado a la sala de cuidados intensivos, el chico está en buen estado y la operación demandó trece horas porque estaba muy grave. Tanto es así que si no recibía el corazón artificial se moría”, aseguró el cirujano.

De todas formas explicó que el corazón artificial ”comenzó a funcionar tal lo previsto pero que podrá tenerlo en su organismo por un máximo de nueve meses hasta que aparezca un donante”.

El niño Felipe Cruzat esperaba hace 66 días un donante de corazón a raíz de una miocardiopatía que le había deteriorado sus signos vitales, tanto es así que el sábado pasado los médicos del Hospital de la Universidad Católica de Chile decidieron esta intervención como un último recurso.

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Vogelfang dijo que en la operación trabajaron unas 20 personas que se fueron rotando por turnos, al tiempo que manifestó sentir una enorme satisfacción por haber podido colaborar con sus pares chilenos.

La cirugía a cargo del cardiólogo chileno Pedro Becker y sus colegas Vogelfang y Gerardo Naiman, del hospital Garrahan de Buenos Aires, comenzó este viernes a las 9 de la mañana (hora argentina) y, tras más de 12 horas aún no había finalizado.

De acuerdo con el diario chileno la Tercera, cerca de las 12.30 había terminado la primera etapa de la operación, que consistió en la conexión de cánulas, tras lo cual se dio paso a la instalación de los ventrículos.

Hasta ese momento Felipe Cruzat sobrevivía con el funcionamiento de su propio corazón y no de la máquina instalada, según informó el papá del nene, Gonzalo Cruzat a la prensa local.

La salud de Felipe Cruzat se agravó entre el viernes y el sábado pasados lo que motivó a Becker a buscar un corazón artificial y apoyo profesional de médicos argentinos.

De inmediato, los especialistas viajaron al país trasandino y hoy trabajaron en la cirugía que permitió conectar al niño a un sistema de bombas (externo al cuerpo del paciente) que generan impulsos neumáticos capaces de reemplazar el trabajo de los ventrículos.

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Argentina fue el primer país de Latinoamérica en el que se implantó un corazón artificial. Fue en diciembre del 2005 a una beba de dos años en el Hospital Pedro de Elizalde.

La segunda operación de este tipo en la Argentina ocurrió en marzo del 2006 con un niño oriundo de General Las Heras, provincia de Santa Cruz, mientras que la tercera también se realizó en el Garrahan el año pasado a una niña de nombre Sofía.

La cirugía a Felipe Cruzat es la primera que se realiza en Chile a un niño y fue decidida por los médicos del Hospital de la Universidad Católica, luego que el menor esperara en vano durante 65 días la donación de un corazón.

Los médicos aclararon que el implante del corazón artificial le permitirá al joven incorporarse a su vida normal pero que no será la solución para su problema coronario, sino que le permitirá ganar tiempo hasta que aparezca un órgano.

El padre del menor, Gonzalo Cruzat, durante la operación dijo que su hijo ”estaba luchando por salir adelante, él está bien, la operación avanza lentamente; está funcionando con su corazón y el sistema extracorpóreo, pero luego debería empezar a funcionar el corazón artificial”. ”Felipe no tiene idea de lo que está ocurriendo, no sabe nada de esto”, explicó.

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Consultado por lo extenso de la cirugía, Cruzat reconoció su sorpresa. ”Está sucediendo mucho más lento de lo que pensábamos, pero siempre dentro de lo programado; sabemos que (el corazón artificial) no es algo definitivo, pero así podremos esperar en mejores condiciones”.

Respecto de la participación del equipo argentino de médicos, Cruzat dijo que ”están explicando los pasos a los cirujanos chilenos”, según la experiencia que ellos ya tuvieron.

Además de implantar el corazón artificial, la intervención apunta también a colocar un sistema de cánulas, ventrículos y arterias del corazón para formar un sistema de mangueras que, conectadas a una consola, funcionen como bomba, extraigan la sangre del corazón y la devuelvan al cuerpo.

El caso tuvo mucha repercusión en los medios chilenos y hasta la misma presidenta Michelle Bachelet se entrevistó con el padre del niño, mientras el ministro de Salud supervisa las tareas en el Hospital de la Universidad Católica.

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