McDonalds empezará a repartir sus menús a domicilio en un mes, a finales de enero de 2017. A través de un acuerdo con la plataforma UberEats, lanzará el servicio en diversas ciudades estadounidense a modo de prueba piloto, con la idea de ir extendiendo la actividad a otras zonas en el futuro. 200 restaurantes de Orlando, Tampa y Florida son los escogidos en esta primera fase, detalló esta semana el gigante de la comida rápida.
La compañía pretende diversificar los canales de distribución, en un giro que puede marcar un antes y un después en una empresa que vive de las ventas en sus locales. Quien lo desee podrá pedir que le lleven a su casa la mayor parte de la carta, ya que los helados y hamburguesas especiales quedan al margen.
El acuerdo, que según fuentes del mercado aún no se habría firmado, llega en un momento en el que McDonald?s está por presentar su propia aplicación móvil para hacer pedidos. Bajo el modelo que trabaja con Uber, el usuario realiza la orden y paga desde su teléfono, a través de UberEats. Los restaurantes reciben y preparan la orden. Luego, conductores de Uber recogen el pedido y lo entregan por 4,99 dólares (4,77 euros), que se añaden a la factura cuando se hace el pedido.
Con este cambio, la cadena de hamburgueserías se disputará el mercado con diversos competidores directos. De hecho, la comida rápida es la más demandada entre los que utilizan los servicios a domicilio. Supera a opciones como la comida casera o más elaborada.

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