A Juan Manuel Ibaceta el barrio lo esperó. Hacía ocho años que vivía el sueño en Barcelona, España, intentando dejar atrás un pasado de malas decisiones. Pero el fútbol no alcanzó a redimirlo y alguien le disparó a quemarropa: la bala entró por la nuca y le estalló el cráneo. Tenía 15 años y había vuelto a Las Heras, en Mendoza, para pasar unos días con la madre, antes del inicio de una temporada que podría confirmar los presagios de los entrenadores menos cautos que lo comparaban con Messi.

Durante el verano español de 2006, ”Juancito”, como lo nombraban los íntimos, se instaló en la casa de su tía Selva, en Barcelona, un poco para probar sus condiciones de hábil delantero en un país que confía en las promesas argentinas, y otro tanto para alejarlo de la mala junta del barrio Jorge Newbery, la misma que lo había captado después de la muerte del padre y la consecuente mala racha económica por la pérdida del principal sostén.

Juancito llegó al país poco antes de las Fiestas para pasarlas en la casa de la manzana B del barrio Jorge Newbery, ubicado detrás de la Cuarta Brigada Aérea, en la zona conocida como El Algarrobal, y pensaba volver a España en los primeros días de marzo para retomar el colegio y reencontrarse con sus compañeros del club Vista Alegre, quienes le habían prometido ayudarlo para que probara suerte en el Espanyol, uno de los dos gigantes –el otro es el Barcelona– que se disputan la pasión catalana.

Sin embargo, las altas temperaturas del enero mendocino extendían las noches y Juancito comenzó a frecuentar a los antiguos amigos, muchos de los cuales cayeron en estos años en la delincuencia. Su presencia, entonces, fue notada por las autoridades policiales y también por los viejos rivales.

En su perfil de la red social Facebook, Juancito era insistente con dos cosas: mostrarse empuñando armas y amenazar a simpatizantes de cualquier otro club distinto al Huracán de Las Heras, de quien se asumía fanático.

El último jueves, cerca de las 9 de la noche, Juancito iba caminando junto a un amigo por la calle Maipú, a la altura de las vías del tren, cuando un auto les cerró el camino. Se sabe que bajó un hombre y que, sin mediar palabras, abrió fuego. El primero de los plomos apenas le rozó el hombro izquierdo. La segunda descarga fue fatal: el proyectil ingresó por la nuca y atravesó el cráneo. Juancito había intentado sin éxito una corrida desesperada.

Una camioneta que pasaba por el lugar lo trasladó al Hospital Gailhac. Los médicos que lo recibieron en la guardia sólo pudieron confirmar la muerte.

El amigo de Ibaceta se convirtió en el único testigo del hecho y los investigadores esperan que su declaración contribuya en la individualización del o los autores, que por el momento no han sido atrapados.

”De acuerdo con lo que pudimos reconstruir, la víctima había empezado a juntarse con un grupo que unos días antes había tenido un problema con otra facción del barrio Plumerillo. Creemos que esa bronca pudo ser el detonante del crimen”, confió un investigador del caso.

”Le había prometido que lo iba a dejar venir a visitar a su mamá cuando cumpla 15 años”, se lamentó Selva, la mujer que cuidó a Juancito como a un hijo propio durante algunos años.

La tía también contó que el adolescente estaba por terminar el secundario y que estaba muy esperanzado con su futuro.
”Su gran ambición –cerró la mujer– era convertirse en jugador de fútbol”.

Dolor en el club Vista Alegre

Diferentes medios de comunicación de España lamentaron la noticia del asesinato del juvenil Ibaceta. El diario deportivo Sport, de Barcelona, reprodujo las crónicas de los medios mendocinos y también destacó que el homenaje de sus compañeros del club Vista Alegre, quienes antes de disputar el último encuentro, formaron una ronda en el centro del campo y ofrecieron un minuto de respetuoso silencio dedicado a su memoria.

Sin embargo, los jugadores no le pudieron dedicar la victoria, ya que el partido disputado contra el Cubelles terminó empatado. Otras categorías distintas a la que integraba Ibaceta también guardaron un minuto de silencio.

En su cuenta oficial de Twitter, el club comunicó la muerte de su juvenil y sólo explicó que se produjo durante un viaje a la Argentina. También destacó que Ibaceta había militado toda su carrera deportiva en España en el Vista Alegre.

El portal de noticias deportivas que también reflejo la triste noticia fue todomercadoweb.es, que agregó que ”el joven fue una víctima más de la inseguridad de su país”.

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