El proyecto se gestó a finales de 2013. La idea era que el reconocido artista plástico Julio Le Parc tenga un vino con su nombre, que sea creado por el enólogo Mariano Di Paola y que será comercializado por la Bodega Rutini Wines.
En los últimos años, y gracias al esforzado trabajo de su hijo Yamil, Le Parc vivió un reflorecimiento de su obra y su imagen. De pronto, nuevas generaciones de artistas y de espectadores se interesaron por su trabajo, que ya había sorprendido a los circuitos parisinos con su arte cinético expresado en el GRAV (Grupo de Investigación de Arte Visual), pero hace 50 años.
Le Parc ha adquirido trascendencia mundial por sus trabajos. En París, donde vive desde hace más de 50 años, crea sus obras, que se exponen en las mejores muestras de arte del mundo.
En 2013, este hijo de ferroviarios explotó el Palais de Tokyo con una muestra monográfica que batió récords de asistencia. Entonces, varias marcas se posaron sobre él, cómo Hérmès, que lanzó una colección exclusiva de pañuelos basados en su trabajo.
Sin embargo, a pesar de tanto reconocimiento, Le Parc comentó que nadie le había ofrecido hacer un vino con su nombre, una idea que no le desagradaba.
“Es más, hasta podría llevarlos a las muestras y compartirlo con los amigos”, decía desde su casa-taller en París. Entonces, se movieron algunos contactos y, hace algunos años el escultor empezó a probar las propuestas de Mariano Di Paola, quien además de su trayectoria como enólogo, también tiene un vínculo entrañable con Palmira, su ciudad natal. Aunque Le Parc no nació allí, vivió gran parte de su infancia.
No pasó mucho tiempo para que ambos “jarilleros” pegaran onda, lo que facilitó el proceso de creación del vino. Finalmente, será un malbec 2012 del Valle de Uco, con 50% de uvas extraídas de Altamira y 50% de Gualtallary. Criado en barricas de roble francés durante 18 meses y presentado en un estuche inspirado en la obra “Desplazamiento” de Julio Le Parc.
La contraetiqueta tiene un antología que reza “Un vino que comparte la esencia de dos grandes artistas mendocinos nacidos al pie de la cordillera y que a través de su arte supieron dar forma y vida a este Gran vino de Mendoza. Especialmente creado por el enólogo Mariano Di Paola con las mejores uvas de Altamira y Gualtallary”.
La idea es que el vino se ofrezca en las exposiciones de arte que Le Parc hace en distintas partes del mundo y que se obsequie a quienes compren sus obras de arte. No está en la idea de los realizadores abrir su comercialización en los mercados convencionales, ni en el país ni el exterior.
Como el vino es de Le Parc también debe expresar su arte. Por eso, las 2.000 botellas se trabajarán como obras seriadas del autor y llevarán la firma del artista y también de Di Paola. Incluso, en la contraetiqueta se hará mención a la raíz palmirense de ambos.
En esa línea, el producto se venderá en un estuche que se está delineando con el diseñador Santiago Sema y que podría estar inspirado en su serie Déplacement. Aún no se ha determinado el precio de cada unidad pero, debido a los detalles mencionados, se sabe que será una pieza de alta gama.
El escultor de 87 años sigue tan activo como siempre. “Don Julio -dice Di Paola- es un fenómeno. Para mí es un orgullo y algo increíble, el hecho de hacer un vino junto a una figura tan importante. Además, que sea de mi misma tierra, es algo muy especial. Todavía no lo puedo creer”.
Por qué se eligió a Rutini
El nexo entre Rutini y la familia Le Parc se gestó en Miami. Durante una muestra de arte, donde el reconocido artista mendocino expuso sus obras, su hijo Yamil habló de sus intenciones de crear un vino con el periodista mendocino Marcos Álvarez. Este lo puso en contacto con Mariano Di Paola, un enólogo destacado por los vinos que viene logrando. La coincidencia fue mayor porque en la misma muestra expuso sus obras otra mendocina Florencia Aise, que es sobrina de Di Paola. Ese doble nexo entre Le Parc y Rutini terminó en el proyecto que se hoy se hace realidad.
Hay un tercer motivo que une a Le Parc con Di Paola. Ambos son de Palmira. Ese origen común fue otra razón que unió al artista con el enólogo y que facilitó el acuerdo.
Di Paola expresó que el objetivo de Le Parc es volver a sus orígenes. “Quiere un vino argentino, un vino mendocino”.
Palmirense y uno de los creadores del arte cinético
Julio Le Parc nació en Mendoza en 1928, en Palmira, San Martín. Allí vivió hasta los 14 años, luego se trasladó a estudiar Bellas Artes a Buenos Aires y desde 1958 reside en París, ciudad donde abandonó los medios tradicionales y clásicos de la pintura para experimentar con resonancias, movimientos, rotatorios y giratorios, luces y sombras.
Su trascendencia en el mundo de las artes se basa en que se convirtió en un artista revolucionario e innovador. Fundó escuelas de arte e investigó sobre lo visual, el movimiento y los colores, creando junto a otros vanguardistas argentinos y franceses la nueva tendencia del denominado arte cinético.
Esto lo ha llevado a ser unos de los artistas mendocinos con mayor proyección y renombre internacional.
Le Parc, en muchos casos, trabaja piezas realizadas con materiales industriales que incluyen el factor sorpresa, el movimiento y la transformación producida, en muchos casos, a partir de la manipulación por parte del espectador. En la década de 1960, participó en la fundación del GRAV (Groupe de Recherche d’Art Visuel). Una de las preocupaciones básicas de GRAV fue motivar la participación activa de un público nuevo, no especializado. Buscaban que cada espectador interpretara libremente las propuestas.
Parte de sus obras están basadas en estudios acerca de las ilusiones y los efectos ópticos de determinadas figuras y de los cambios en la percepción producidos por el movimiento del espectador o por los cambios de incidencia de la luz.
?Referente mundial. Julio Le Parc hace más de 50 años que vive en Francia. En 1958, resultó becado por el gobierno francés y se instaló en París. Vivió en Mendoza hasta los 14 años. Actualmente tiene 87 años.
?La última vez que vino a Mendoza fue para la inauguración del centro cultural que lleva su nombre en Guaymallén. El espacio fue inaugurado en el 2010.
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