La evacuación se realiza con lentitud, como consecuencia de la falta de recursos y de las dificultades que plantea el mal tiempo. Además, en Aguas Calientes, donde se encuentran los turistas, escasean el agua y los alimentos, que los comerciantes ya cobran a precios excesivos, mientras que aparecen denuncias de que los rescatistas cobran en dólares para dar preferencia en el rescate.

La joven argentina fallecida realizaba el tradicional Camino del Inca y murió este martes por el desprendimiento de lodo, que provocó también la muerte de otras ocho personas y al menos unos cincuenta heridos.

Lucía Ramallo Sarlo dormía en el campamento de Wiñay Wayna, a dos horas de la llegada al Machu Pichu. El guía peruano que la acompañaba, Washington Huaraya, también murió en una zona conocida como Inti Punku.

Las fuertes precipitaciones que caen desde hace 14 días en toda la región de Cusco generaron el corte de rutas y de las vías del ferrocarril utilizado por los turistas que visitan Machu Picchu para retornar de ese sitio arqueológico.

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Los turistas permanecen aislados en Aguas Calientes, ya que las vías férreas estaban cubiertas de agua y lodo y el mal tiempo hacía imposible que pudieran aproximarse los helicópteros para establecer un puente aéreo para evacuarlos.

”La situación se volvió extremadamente difícil porque el agua y la comida comenzaban a escasear en Aguas Calientes, que es un lugar chico para albergar a tanta gente durante los tres días que los turistas permanecieron allí”, dijo Pablo Pozo, de la oficina regional de comunicaciones de Cusco.

Daniel Daguerre, uno de los argentinos varados en Aguas Calientes, contó que “la gran mayoría de argentinos, no menos de 500, son mochileros, chicos jóvenes que vinieron por su cuenta y están a la buena de Dios”.

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El joven también explicó que “la evacuación se hace muy lenta porque están sacando 200 personas por día”. Allí los costos de los alimentos y el alojamiento se duplicaron y la cotización del dólar aumentó a precios inaccesibles para los ”mochileros”. Incluso, algunos turistas denunciaron que los propios rescatistas cobraban 450 dólares para darles preferencia en el rescate.

Laura Freyre, otra de las turistas argentinas varadas en Aguas Calientes, relató que se encontraba cerca de Machu Pichu al momento del temporal pero que estuvo ”a dos horas de llegar cuando a un metro nuestro empezó a caerse el camino, el río venía con mucha fuerza y nos recomendaron pegar la vuelta”.

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El embajador argentino en Perú, Darío Alessandro, dijo que funcionarios fueron enviados a Cusco para seguir de cerca todos los acontecimientos y poder reunir toda la información” y agregó que ”seguimos con suma atención los operativos de rescate porque dependemos del estado peruano para sacar a los turistas”.

El gobierno peruano declaró el estado de emergencia a los departamentos de Cusco y Apurimac por las lluvias que caen desde hace 14 días entre 10 y 12 horas por día, lo que causó al menos 8 muertos, miles de viviendas dañadas y centenares de damnificados.

Las lluvias destruyeron unas 1.000 viviendas en las zonas periféricas de la capital del departamento de Cusco, del mismo nombre, y en provincias cusqueñas, además de unas 9.000 hectáreas de cultivos, con pérdidas calculadas en unos 150 millones de dólares.

fuente: minutouno.com.ar

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