los “trapitos” intentan volver a la calle Arístides

Algunos comerciantes de la renovada arteria mendocina expresaron su queja por la reaparición de una calle que se declara “libre”.

En el mismo comienzo de la remodelada calle Arístides Villanueva, un cartel municipal de fondo azul y letras blancas indica que se trata de una zona “libre de ‘trapitos’”.

Bajo el lema “Estacionamiento medido”, se indica que se puede estacionar el auto mediante el pago de tarjeta de 10 pesos por media hora en los siguientes días y horarios: lunes a viernes de 8.30 a 4, sábados de 8.30 a 13.30 y 21 a y, mientras que domingos y feriados el pago es de 21 a 4.

Hasta ahí todo bien. Sin embargo, después de las regulaciones municipales, se había logrado justamente que los llamados “trapitos” o cuidacoches ya no estuvieran en la zona, y los comerciantes de esas siete cuadras “respiraban tranquilos”.

Pero últimamente han existido casos, sobre todo de noche, que encendieron alarma nuevamente entre los que tienen locales en esa transitada arteria.

“Después de las 12 de la noche han vuelto algunos de los que estaban antes y a veces se pelean con los tarjeteros oficiales. Aunque también hay algunos que no los conozco de antes”, opina Walter, del local Hangar 52, ubicado en la primera cuadra del paseo.

Calles aledañas
Otro problema que aparece es que en las calles aledañas a la remozada Arístides Villanueva, el estacionamiento no es medido, y es entonces cuando aparecen los cuidacoches “no oficiales” para ofrecer sus servicios con un precio que imponen según sus propios criterios.

En arterias como Rodríguez, Martínez de Rozas, Huarpes, Sargento Cabral, Paso de los Andes y Granaderos, sobre todo los fines de semana (que es cuando la zona explota de gente y a muchos no les queda más remedio que estacionar allí), es cuando hacen su aparición los “trapitos” que muchos creían ya desterrados del lugar.

Constanza, una mesera del local Burgery, contó a este diario que hace menos de una semana dejó su auto estacionado por calle Rodríguez para ir a trabajar, y al volver se encontró con una sorpresa: “Cuando me iba a ir, di con un trapito que me cobró 50 pesos por haber cuidado el auto. Claro que le pagué, porque de otro modo iba a tener problemas. Era tarde y no había mucha gente en la calle”, narró la trabajadora.

“Por calle Rodríguez, uno los puede ver (a los cuidacoches). Muchas veces están apoyados contra un árbol. Uno sabe para qué están, pero tampoco están cometiendo un delito”, razonaba Matías, mesero del local Cornelius.

Durante la tarde de ayer, la calle más renovada de la Ciudad de Mendoza, lucía con una buena cantidad de agentes preventores. Tal vez porque hacia el mediodía ya el Canal 9 local ya se había hecho eco del problema por medio de un informe sobre la reaparición de los cuidacoches.

Dos de esos preventores fueron consultados por este diario y dieron su visión: “Prácticamente no hemos recibido quejas de la gente y tampoco hemos visto ‘trapitos’”, explicaron ambos, aunque no pudieron dar su nombre: “No se nos tiene permitido”, se disculparon.

Igualmente, expresaron que en caso de sorprender a alguien que cobra por estacionamiento sin estar habilitado, “llamamos al 911 para que intervenga”.

Legales contra ilegales
A pocos metros de los preventores, un tarjetero oficial, Marcelo Mites, corría al conductor de una camioneta que se estaba por ir para que le abonara el tiempo estacionado.

“Yo trabajo en un turno de 15 a 21 y no he tenido problemas. Pero algunos de mis compañeros de los turnos más nocturnos o de la madrugada a veces tienen que sacar a los ilegales y hay algunas peleas”.

Los tarjeteros están divididos por turnos y por cuadra (si la cuadra es muy larga, dividen el trabajo entre dos operarios) y cuentan con ropa y credencial oficial que los identifica.

A la altura del 200, en el Lucía Bar, un empleado de nombre Lucas indica que a la noche, cuando los locales de comida y de tragos tienen más movimiento, “es cuando se pueden ver algunos de los ‘trapitos’. Sobre todo después de la una de la de la madrugada, cuando la cantidad de preventores es menor que durante el día”.

Ayer este diario buscó comunicarse con Raúl Levrino, Secretario de Seguridad Ciudadana del Municipio de Capital -por medio de llamadas y mensajes de Whatsapp- para que diera su parecer, pero el intento fue infructuoso.

 

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