VERANO
La estación en que se nace también puede influir en que una persona sea optimista o pesimista. Los niños nacidos en verano tienen una visión más positiva de la vida y la explicación está en un estudio realizado por la U. de Helsinki (Finlandia), que reveló que los hijos de mujeres que habían consumido chocolate durante el embarazo para mejorar su ánimo eran guaguas más activas, contentas y sonrientes. Las mujeres habían ingerido más de este alimento en invierno. La explicación a ello se podría deber a que el feto en el útero materno recibe la sensación de placer que provocan ciertos productos químicos, como la serotonina, que contiene el chocolate al ser ingerido por la madre. Otros estudios siguen en esta línea: investigaciones de la Universidad de Viena y de la Universidad de Tokio coinciden en que las personas más felices suelen nacer en el verano.

Por otra parte, las mujeres nacidas en ésta época tienen menos hijos en promedio, según una investigación publicada en la revista Human Reproduction. El estudio, que fue hecho en 3.000 mujeres de Austria, dijo que, en promedio, tenían 0,3 hijo menos que las mujeres nacidas en invierno.

Los niños nacidos en el verano, que van a la escuela más tempranamente por tener la edad para ser aceptados, presentan diferencias de 33 puntos en las calificaciones con sus coetáneos que tienen más meses de edad, según un estudio del British Institute of Fiscal Studies.

Aunque los niños de verano suelen ser más altos y fuertes. Un estudio de la U. de Bristol publicado esta semana, como parte del ”Proyecto Niños de los 90”, donde participan 7.000 jóvenes que nacieron en 1991 y 1992, logró dar con ciertos resultados: a los 10 años, los niños medían medio centímetro más y tenían 13 centímetros cuadrados más de densidad ósea que los nacidos en los meses de invierno. La razón estaba en la exposición de la mamá al sol, elemento esencial para que la vitamina D se sintetice en el cuerpo y dé formación a los huesos del bebé.

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OTOÑO
Hace siete años, siquiatras en la Universidad de Umeå, en Suecia, estudiaron las diferencias de personalidad en 2.000 personas y encontraron que las mujeres nacidas en otoño eran más propensas a buscar la novedad: es decir, encuentran satisfacción al participar en nuevas experiencias, son más impulsivas y asumen riesgos. Las nacidas en otoño tenían 1,5 más probabilidades de ser buscadoras de novedad. La explicación estaría en los neurotransmisores. Se sabe que la dopamina se asocia más con este tipo de personalidad y, según los autores, la dopamina se ve influida por la melatonina. A su vez, la melatonina se inhibe más en la noche en el período de menos luz de otoño y ello influye en el sistema dopaminérgico en el día, haciendo que este neurotransmisor esté más presente.

Otro hallazgo en esa línea es el proveniente del actual Proyecto de los niños del 90, un conocido estudio longitudinal de la U. de Bristol que sigue el desarrollo de 14.000 niños nacidos en 1991 y 1992. Como parte de esta investigación se determinó que los que nacían en otoño, al cumplir 11 años, eran un 9% más activos.

Los nacidos entre fines de marzo y junio pueden tener más problemas broncopulmonares. En concreto, tienen un 30% más de riesgo de sufrir asma en la infancia. Así lo sugiere una investigación de la U. de Vanderbilt (EE.UU.) que analizó los registros de nacimiento y datos médicos de más de 95.000 niños y sus madres. Tina V. Harter, directora de la investigación, concluyó que si se tiene cuatro meses de edad al momento del auge de los virus de invierno, hay más probabilidades de contagiarse, ya que se vive en el punto más álgido de los virus de invierno.

Y otro pequeño detalle no menor: un estudio publicado en la revista Personality and Individual Differences en 2006, por la U. Aarhus (Dinamarca) y por la U. de Giessen (Alemania), determinó que los que nacen en otoño tenían un punto menos de coeficiente intelectual que quienes nacían el resto de año.

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PRIMAVERA
Doble riesgo de desarrollar una dislexia tienen las personas nacidas en primavera e inicios de verano. Así lo señala un estudio de la U. de Arkansas, del Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry. Este modelo estacional podría resultar de la exposición de las mujeres, durante su segundo trimestre de embarazo, al virus de influenza, dicen los investigadores.
Las mujeres anoréxicas tienen más probabilidades de haber nacido en esta época. Los investigadores del hospital siquiátrico Royal Cornhill, en Escocia, llegaron a esta conclusión tras analizar a más de 6.000 mujeres. De las nacidas en primavera, había un 13% más de mujeres anoréxicas. Y sólo en junio (peak de primavera en ese país) la cifra ascendía a 30%.

Además, las mujeres nacidas en primavera tienen más síntomas a la hora de empezar su menopausia, según señalan especialistas del Hospital de la Universidad de Módena, Italia, que investigaron a más de 2.500 mujeres, concluyendo que las nacidas en otoño eran las que menos sufrían de cambios anímicos, bochornos y desequilibrios hormonales.
Y, por si fuera poco, viven menos. En 2002, científicos del Instituto Max Planck, en Alemania, concluyeron que las personas nacidas en otoño viven más que las nacidas en primavera. Con base en censos de Dinamarca, Austria y Australia, el instituto reveló un vínculo estacional con la expectativa de vida de los mayores de 50 años. En Austria, por ejemplo, se descubrió que los adultos nacidos entre octubre y diciembre vivían unos siete meses más en promedio que los nacidos entre abril y junio. Se cree que en el fondo de este fenómeno están los cambios en la dieta y las infecciones de temporada. ”Una madre que da a luz en primavera pasa la última parte de su embarazo en invierno, que es cuando ingiere menos vitaminas”, señala Gabriele Doblhammer, una de las autoras.

INVIERNO
Nacer entre junio y agosto, en los días más cortos y fríos del año, trae varias consecuencias. Entre ellas, la timidez. Un equipo científico de la U. de Harvard lo descubrió, demostrando que las mujeres norteamericanas que coincidían en la mitad de su embarazo en días más largos (verano), solían dar a luz (en invierno) a niños con 1,52 más probabilidades de ser tímidos. La investigación, publicada en la revista Developmental Psychobiology, también expuso el caso de Nueva Zelandia, en donde los nacidos en invierno eran un 1,7 más probabilidades de ser tímidos. Este fenómeno, dicen, podría estar mediado por cambios en las concentraciones de la melatonina y la serotonina, que se sabe varían en la madre según la duración del día.

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Las personas nacidas en invierno también enfrentarían más desventajas socioeconómicas que el resto. Y la razón está en que suelen ser hijos de madres adolescentes, con menos estudios o no casadas, lo que influye en sus condiciones socioeconómicas hasta la juventud, al menos. El estudio fue hecho por la University of Notre Dame (EE.UU) y encontró que los niños nacidos de mujeres sin un grado de secundaria es 10% superior en invierno que en primavera-verano; suelen ser en un 8% más, hijos de madres adolescentes y 10% retoños de madres no casadas son 10%. Lo sorprendente es que se trata de una curva que se repetía cada año, desde 1989 a 2001.

Los nacidos en esta época del año viven, en promedio, tres años más que los nacidos en verano, según un estudio de la U. de Chicago. Otra investigación, de la Universidad de Rostock, en Alemania, lo reconfirmó: su investigación determinó que las probabilidades de vivir más allá de 100 eran de hasta 16% superior a la media si la persona había nacido en invierno.
Otro dato interesante es la mayor incidencia de esquizofrenia en los nacidos en invierno. Desde un 6% a un 8% más de probabilidades hay de desarrollar psicosis afectiva, según un estudio sueco publicado en el British Medical Journal.

fuente: La Tercera

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