Después de cinco años de viaje y de recorrer 2.800 millones de kilómetros, la sonda ”Juno” alcanzó hoy la órbita de Júpiter, informó la NASA.

Con una maniobra de impulso final de media hora, la sonda se acercó hasta unos 4.500 kilómetros de las nubes del mayor planeta del Sistema Solar, más cerca que ninguna nave anterior. Mediante tonos de radiofrecuencia enviados por ”Juno” los expertos controlaron la buena marcha del proceso desde Pasadena, California.

La sonda, que tiene el tamaño de una cancha de básquet y pesa unos 3.500 kilos, fue lanzada en agosto de 2011 a bordo de un cohete ”Atlas” desde el aeródromo de Cabo Cañaveral en Florida.

Cinco años después está lista para revelar ”los secretos en el interior del planeta”, dijo la jefa de la misión en la NASA, Diane Brown. ”Juno” orbitará en torno a Júpiter hasta febrero de 2018, en total 37 veces, y lo examinará con sus numerosos instrumentos científicos. Después, la NASA hará que la sonda se estrelle.

”Estamos dentro”, gritó Scott Bolton, responsable científico de la misión de la agencia espacial estadounidense. ”Es casi como un sueño hecho realidad”, agregó.

”Este maravilloso universo que miramos, ¿cómo funciona y cómo comenzó?, inquirió el científico de la NASA Steve Levin. ”Esa es una de las maravillas de trabajar para la NASA y trabajar en grandes proyectos. Uno llega a responder grandes preguntas”, agregó.

Los nueve instrumentos de la sonda incluyen una cámara, que antes de comenzar a orbitar tomó imágenes de Júpiter y sus lunas deslizándose a diferentes velocidades.

”En toda nuestra historia nunca hemos sido realmente capaces de ver el movimiento de un cuerpo celeste contra otro”, dijo Bolton tras exhibir el video durante una conferencia de prensa luego de la entrada en órbita de la sonda.

”Este es el rey de nuestro sistema solar y sus discípulos girando a su alrededor”, señaló. ”Para mí, es muy significativo. Finalmente somos capaces de ver con un video real, con tomas reales, este movimiento, algo que hasta ahora solo habíamos sido capaces de imaginar”, indicó.

Todo el equipo no esencial de la sonda fue apagado para el ingreso a la órbita, pero las primeras imágenes posteriores a la puesta en órbita llegarán en los próximos días, dijo la NASA.

Los científicos esperan que la misión, que costó en torno a 1.100 millones de dólares, les revele nuevos datos sobre la forma en que se formó el gigante gaseoso y por tanto también sobre el surgimiento de todo el Sistema Solar.

Júpiter es el planeta de mayor tamaño, con un diámetro de unos 143.000 kilómetros, y es asimismo el de mayor masa, más del doble que los otros siete planetas juntos. Es además el primero que se formó tras el surgimiento del Sol, por lo que incorporó la mayor parte de los restos de polvo y gases del Sistema Solar primigenio.

Investigar Júpiter no será fácil, advirtió el científico de la NASA Scott Bolton. ”No buscamos líos, buscamos datos. El problema es que cuando se busca en Júpiter el tipo de datos que recabará ‘Juno’ hay que ir a los barrios en los que es fácil verse en líos”.

La radiación del planeta es extremadamente elevada y bajo sus nubes hay un fuerte campo magnético con hidrógeno bajo presión. Durante su paso por Júpiter la sonda sufrirá más radiación que si le sacaran más de 100 millones de placas de rayos X. Por eso, ”Juno” lleva una capa protectora de titanio y es prácticamente ”un tanque armado”, según Bolton.

No es la primera vez que Júpiter recibe visita de la Tierra. Ya recabaron datos sobre su composición al sobrevolarlo el ”Pioneer 10” en 1973 y las dos sondas ”Voyager” en 1979. La sonda europeo-estadounidense ”Galileo” también rodeó Júpiter y se derritió al entrar en la atmósfera del planeta en 2003.

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