El Ministerio de Agroindustria publicó este martes en el Boletín Oficial la Resolución 13/2016, que aprueba y reserva la utilización de la Indicación Geográfica ”Yerba Mate Argentina” a los productores de esa infusión nacional tan característica ubicados en Misiones y Corrientes. Se trata de una denominación de origen semejante a la que reserva en exclusividad la denominación ”champagne” para los productores de ese tipo de vino en la región homónima de Francia.

Con esta norma, firmada por el secretario de Agregado de Valor, Néstor Roulet, finaliza un largo proceso que inició en Posadas un grupo de productores de yerba mate. Ellos elaboraron un Protocolo de Producción y Elaboración de la “Yerba Mate Argentina”, una suerte de guía de 69 páginas que ampara la nueva indicación geográfica. Bajo este mismo procedimiento, la Argentina ya ha reconocido la identidad de algunos otros alimentos, como el salame típico de Colonia Caroya, el salame de Tandil, el cordero patagónico, el chivito criollo del norte neuquino y el melón de media agua de San Juan.

Oficialmente se explicó que a través de este sello se brinda protección legal y registro a una infusión nacida en nuestro territorio, cuyo consumo está arraigado en la vida diaria de millones de personas. ”El sello garantiza una calidad vinculada con el origen geográfico y posibilita que el consumidor acceda a una mejor información a la hora de diferenciar el producto”, indicó el Ministerio de Agroindustria.

La Argentina es el principal productor mundial de yerba mate, aunque solo hay yerbales además en Brasil y Paraguay. El Ilex Paraguariensis, tal su nombre científico, es un árbol nativo de la Selva Paranaense. Sus orígenes como cultivo se remontan a los nativos guaraníes, que utilizaban sus hojas como bebida,  objeto de culto y moneda de cambio en sus trueques con otros pueblos prehispánicos. Para el guaraní, el árbol de la yerba mate  es el árbol por excelencia, un regalo de los Dioses.

Dentro de la Argentina, la planta se cultiva en Misiones y nordeste de  Corrientes. La cadena productiva está integrada por pequeños productores, secaderos y molinos, y la producción supera las 25 millones de toneladas por año, que basicamente se concumen dentro del país. Las exportaciones son marginales, y tienen como destino casi exclusivo Siria, donde también es popular su consumo.

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