La séptima noche de Jesús María, a los pies de Abel Pintos

Apertura
El anfiteatro José Hernández lucía casi repleto cuando el clarín cortó el aire para dar inicio a la presentación de la séptima noche de color y coraje.

Ante un predio ocupado entre 18 a 21 mil personas, quedó oficialmente inaugurada una de las veladas más esperadas de la edición 2016 del festival de la doma y folclore.

Tropillas entabladas
Uno de los espectáculos más lindos para los amantes de los caballos. Entre las discusiones sobre el trato de los equinos, esta exhibición de cuidado y educación fue uno de los atractivos más llamativos de la noche desde el campo de la doma.

Fran Salido
El artista fue el primero en ponerle música a la noche, ante una importante cantidad de público. El anfiteatro estaba prácticamente lleno, y a las 22 horas el público se ubicaba “donde podía”. Algunos de los sencillos que interpretó fueron: “La añoradora”, “Voy a vos” y “Para tu ausencia”.

Volvieron los caballos
Esta vez, la jineteada fue protagonista. Se dio continuidad a las categorías basto con encimera lisa, gurupa sureña y también crina limpia. El público ayudó a crear un buen clima para las montas, narradas por Walter Techera Morales.

La Copla
El público se levantó con el ritmo que propuso el grupo. En la noche apacible de Jesús María, cantaron: “La olvidada”, “El obediente” y “Lágrimas negras” con el objetivo de contagiar a los espectadores, que a esa altura prácticamente colmaban las tribunas.

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Cielo Tierra
El crédito local, aceptado por el público, siguió con la premisa que había instalado el grupo anterior. Interpretaron algunos clásicos como “La Solís Pizarro, “Sembremos la chacarera”, “Cóndor vuela” y “Olor a jazmín”, con el acompañamiento de los aplausos.

Agradecieron a los presentes por la respuesta a lo que presentaron sobre el escenario Martín Fierro.

La segunda ronda de montas
La doma de la categoría basto con encimera empezó a cerrar la noche de jineteada antes de que se abrieran las tranqueras para la invasión de público al campo de la doma. La circulación en las tribunas se hacía complicada por la gran cantidad de espectadores. Le siguió la gurupa sureña.

Fabricio Rodríguez
Se mostró contento de compartir noche con Abel Pintos, y elogió a los fans del bahiense. Dio un espectáculo destacado, variando géneros y cargando a los espectadores de energía.

Agradeció a la gente y homenajeó a León Gieco con “Sólo le pido a Dios”, además de cantar el clásico cordobés “Amor clasificado”, de Rodrigo. Se llevó la ovación de los asistentes.

Interpretó también, entre otros, sencillos, como “Zamba para olvidar”, “Allí donde fui feliz”, “Los ojos más bellos” y “Carnaval en la Rioja”.

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Destino San Javier
Fue el último grupo que se presentó antes de Abel Pintos, el número más esperado de la séptima velada. Interpretaron clásicos que pusieron a bailar a los asistentes, como “Se me hace agüita la boca”, “La oma”, “Te vengo a preguntar”.

Antes de cerrar, cantaron “Jesús María cantará”, el himno del festival nacional de doma y folclore. El último tema que sonó fue “Quince primaveras tienes que cumplir”.

Abel Pintos, el más esperado
Subió al escenario después de unos minutos en los que se presentó un DJ, quien se encargó de mantener encendido al público mientras el escenario Martín Fierro se ponía a punto.

Entró vestido de negro y con un sombrero, y ante los gritos de los miles y miles de fanáticos que habían esperado hasta pasada la una de la madrugada, abrió su show con “De sólo vivir”.

Hizo una presentación de más de una hora, en la que desfiló por lo más variado de su repertorio, desde el folclore puro hasta sus éxitos más recientes. Dejó más que satisfecho al público, que no dejó de ovacionarlo durante todo el espectáculo.

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