Si bien todavía enfrenta algunos prejuicios por parte de los consumidores, el formato bag in box se está imponiendo en el mercado interno.

Según datos del Observatorio Vitivinícola, las ventas de vino en este práctico packaging se dispararon en 2014, con un salto de más del 440% con relación al año anterior.

Además, durante los primeros cinco meses de este 2015 -últimos datos disponibles-, los despachos al mercado local muestran un crecimiento del 30% respecto del acumulado a lo largo de todo 2014, con más de 255 mil litros.

Cabe destacar que el bag in box es un formato muy difundido en regiones como el norte de Europa. De hecho, los países líderes en el consumo de vino con este tipo de packaging son los escandinavos. Por ejemplo, en Suecia y Noruega el consumo representa el 50% del total.

En la Argentina, en tanto -tras una experiencia fallida en los años ´90-, las bodegas comenzaron a trabajar intensamente a fines de 2014 para tratar de imponerlo. Y ahora está en plena difusión.

¿Por qué este formato gana adeptos? Hay un conjunto de variables que hacen que el bag in box muestre ventajas respecto del tradicional envase de vidrio.

En concreto, se trata de una bolsa cerrada y hermética que contiene y protege al vino hasta el momento de su uso, con una válvula de descarga que permite el vaciado de la bolsa alojada dentro de una caja de cartón.

Durante su uso, el bag in box previene la oxidación del vino, al no permitir el ingreso de oxígeno. Y una vez abierto, permite conservar el producto en buenas condiciones por incluso dos meses, destacaron desde el Observatorio Vitvinícola.

Otra de las ventajas es el precio: algunas bodegas, por ejemplo, están comercializando cajas con un contenido equivalente a cuatro botellas pero al precio de tres.

A esto se suma que es más amigable con el medio ambiente que el envase de vidrio y que por su tamaño, forma y peso permite ahorrar hasta un 40% de espacio en un contenedor, abaratando el costo del flete y generando menos emisiones.

El bag in box evoluciona y es más que Malbec

Si bien algunas bodegas ya venían trabajando con este formato en la Argentina, como Mauricio Lorca o la Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Fecovita), lo cierto es que el boom se afianzó a fines del año pasado, cuando establecimientos boutique, como Casarena, CarinaE o Viña Las Perdices, empezaron a sumar a su portfolio vinos de alta gama en este tipo de envases.

LEÉR MÁS  Francisco pidió perdón por los abusos sexuales en la Iglesia de Chile

La mayoría de los lanzamientos que se habían hecho hasta fines de 2014 correspondieron a la cepa estrella de la Argentina: el Malbec.

Sin embargo, la apuesta por el bag in box –si bien continúa en una etapa embrionaria en el mercado interno-, está evolucionando para convertirse en una alternativa cada vez más importante en el portfolio de las bodegas.

De hecho, más establecimientos están comenzando a utilizar este envase para ofrecer, además de Malbec, vinos blancos, blends tintos e, incluso, aceite de oliva.

Una de las bodegas que más fuerte está pisando en este segmento es Casarena, que viene de producir 12.000 cajas de Malbec de su línea 505 y acaba de presentar el 505 Chardonnay en formato bag in box.

“Es el mismo vino que comercializamos en botella, pero decidimos lanzarlo con este packaging. Arrancamos con 2.000 cajas de 3 litros y esperamos que las ventas reaccionen muy bien, así que seguramente la producción va a ir en aumento”, afirmó Martín Pérez Cambet, gerente comercial de Casarena.

En tanto, desde Viña Las Perdices, su presidente y winemaker Juan Carlos Muñoz, afirmó a Vinos & Bodegas que “el balance que trazamos tras nuestra incursión en este formato es excelente. Nunca pensamos que el producto iba a ser demandado en estos niveles”.

De Las Perdices Malbec están produciendo unas 4.000 cajas de 3 litros por mes, bajo la marca By The Glass. Y ya están por lanzar al mercado un nuevo Chardonnay, también en bag in box.

“Es un producto con una crianza en madera de 6 meses, con 100% de roble francés. Es un vino muy delicado donde se destaca por sobre todo el carácter varietal. No tenemos dudas de que será muy bien recibido por la gente. Es un producto que la gente esperaría encontrar en una botella de $150 y no en un bag in box”, destacó Muñoz, dejando en claro la importancia de avanzar en la alta gama para ayudar a posicionar este formato en la Argentina.

LEÉR MÁS  Un hombre murió mientras esperaba ver al Papa en Chile

También cortes

Una de las bodegas pioneras en la introducción de este packaging en el mercado local es FeCoViTa, que desde hace dos años ofrece su clásica línea Toro.

Lo interesante es que esta bodega también viene trabajando para demostrar que no todo el negocio está monopolizado por el Malbec, dado que en la actualidad están comercializando tres cortes: dos tintos (Bonarda–Syrah y Syrah-Malbec) y uno blanco (Chenin-Torrontés).

Por el momento, son los líderes indiscutidos en cuanto a volumen, con más de 700.000 cajas anuales producidas. De ese total, un 90% está dirigido al mercado local.

“Son vinos de muy buena calidad, con denominación varietal ya que es necesario que el vino tenga una buena estructura para poder fraccionarlo en este tipo de envase. Verdaderamente nuestros enólogos han alcanzado grandes resultados en lo que respecta a los productos que comercializamos en bag in box”, afirmó Daniel Tobares, gerente comercial de FeCoViTa.

Con respecto a la viabilidad de este formato, un trabajo del Observatorio Vitivinícola Argentino destaca que “con el nacimiento del nuevo milenio, en las principales regiones vitivinícolas del mundo, algunas bodegas extranjeras se animaron a envasar vinos premium en bag in box, con la etiqueta de sus marcas más prestigiosas”.

“El trabajo que tienen ahora las bodegas argentinas es desarrollar su estrategia comercial para el mercado local”, agrega el estudio.

Para luego concluir que “derribar los mitos que envuelven al bag in box, especialmente en su comparación muchas veces errónea con la damajuana y el tetra brik, es el desafío mayor que enfrenta la industria vitivinícola argentina”.

En este contexto, Pérez Cambet consideró que “el bag in box se va a terminar imponiendo, sin dudas, porque tiene demasiadas virtudes. De hecho, nuestro enólogo, Bernardo Bossi Bonilla, sueña con lanzar el 505 Rosado en este packaging”.

Para el directivo, si bien todavía falta trabajo por delante, la incursión de la bodega en este formato “fue un éxito, porque vendimos seis veces más de lo que estimamos inicialmente. Pero, más allá del éxito comercial, lo más importante es la aceptación por parte del consumidor”.

LEÉR MÁS  Abuelo abusó durante años a su nieta con retraso madurativo

Desde FeCoViTa, Tobares se mostró entusiasmado al afirmar que “desde que hemos comenzado a trabajar con este envase no hemos logrado encontrar el techo del mercado. Por lo que seguimos esperando los mismos crecimientos para el año próximo”.
“Cada vez son más los consumidores que se atreven a probar productos envasados en Bag in Box y su experiencia es superadora, por lo que vuelven a repetir la compra”, señaló, para luego agregar que “el envase ya está impuesto en el mercado porque ofrece muchos beneficios. Los consumidores han sido fidelizados rápidamente”.

Muñoz, un poco más cauto, sostuvo que “se han vencido muchos prejuicios, pero igual está todo por hacerse. Todavía tenemos que lograr que la gente conozca las bondades de este envase y a partir de allí lo irán adoptando. Es un tema de docencia”.
La hora del aceite de oliva

Más allá de cómo se está imponiendo este formato en la comercialización de vinos tintos y ahora blancos, lo cierto es que el bag in box también está a un paso de convertirse en una alternativa para la industria olivícola.

De hecho, Viña Las Perdices ya está incursionando en este packaging para envasar su aceite de oliva El Cortijo.
“Esto es algo muy reciente, es todo un desafío, pero quisimos aventurarnos. No tenemos dudas de que es el mejor envasase para un aceite, por su practicidad, ya que permite servir pequeñas cantidades sin ningún esfuerzo y no derramar”, explicó Muñoz.

Desde la bodega destacaron otros atributos de este envase a la hora de envasar y comercializar aceite de oliva:

• Estética: es un envase superador frente a sus competidores tradicionales (como los bidones de pvc).
• Inocuidad: protege al aceite de sus dos grandes enemigos: el oxígeno y la luz. En el bag in box, al no permitir el ingreso de oxígeno, el producto siempre está al vacío, conservando así las propiedades naturales benéficas del aceite de oliva.
• Eficiencia: optimiza los costos de transporte vs. los envases tradicionales.
“Con este envase pretendemos llegar tanto a la gastronomía como al cliente final, si bien el desafío está en lograr que más restaurantes compren aceite Premium para cocinar”, concluyó Muñoz. Fuente: Iprofesional

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here