El vino argentino es ”un honorable Embajador en el Mundo y enorgullece a los argentinos que beben en el mercado doméstico los mismos vinos que se exportan y que prestigian al país en todos los continentes”, indica el decreto de declaración al que tuvo acceso Télam.

 

El mismo destaca que la vitivinicultura argentina tiene más de cinco siglos de historia y que ”favorecida por óptimas condiciones climáticas y de suelo” da lugar ”a una actividad económica crecientemente sustentable, respetuosa del medio ambiente y de gran importancia social y económica para todas las provincias productoras”.

 

Además, para la declaración del vino como bebida nacional se tuvo en cuenta que éste ”es un elemento básico de la identidad argentina que contribuye al sustento socioeconómico en las provincias del oeste argentino”, además de que ”integra la canasta básica” de todos los sectores socioeconómicos del país.

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De hecho, la Argentina ocupa el séptimo lugar a nivel mundial en consumo per cápita con alrededor de 30 litros anuales por persona.

 

Por otra parte, se consideró que el auge de la vitivinicultura impacta en el desarrollo de las provincias productoras de vino y ”genera actividades relacionadas que inciden en las economías regionales, como el turismo, la gastronomía, la hotelería, la metalmecánica, la generación de otras industrias conexas y actividades de servicios, dando lugar a un cluster competitivo y dinámico”.

 

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Se valoró además la reconversión de viñedos iniciada en la década del `90 con la implantación de variedades de alta calidad enológica, como el Malbec, Bonarda, Cabernet Sauvignon, Syrah, Merlot, Tempranillo, Chardonnay y Sauvignon Blanc, entre otras, junto con la incorporación de tecnología en las etapas de producción, elaboración y comercialización y mano de obra calificada.

 

Esos factores ”han integrado a la actividad a una mayor cantidad de pequeños y medianos productores, permitiendo que la vitivinicultura argentina se caracterice por ser un modelo de convivencia entre productores de diversas escalas, donde la búsqueda de la viabilidad económica de todos estos actores es un factor de fortaleza y diferenciación ante otras vitiviniculturas altamente concentradas”, subraya la normativa.

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Asimismo, la integración de los pequeños y medianos productores, la promoción del consumo del vino argentino en el mercado interno, la consolidación de los vinos argentinos en los mercados internacionales y la implementación de programas de investigación y desarrollo para el sector se impulsan desde el Plan Estratégico Argentina Vitivinícola Argentina 2020 (PEVI).

 

A principios de octubre, el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, adelantó en San Juan la decisión de ”declarar al vino como bebida nacional”.

 

”La Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, ha tomado la decisión, en base a los múltiples pedidos recibidos del sector, de declarar en el Año del Bicentenario al vino como bebida nacional”, dijo Domínguez.

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