Hoy se cumple un mes de la muerte de Genaro Fortunato

Ya pasó un mes del dramático episodio que terminó con la vida de Genaro Fortunato. El 9 de septiembre, minutos más, minutos menos de las 5 de la madrugada, Julieta Silva, al mando de su Fiat Idea, arrolló a su novio y desde entonces comenzó un complejo proceso judicial que generó una amplísima repercusión mediática y las más variadas expresiones de una comunidad que se dividió entre quienes condenaron a la conductora desde las horas siguientes al hecho y los que sostienen que fue un accidente.

El primer mes de la partida de Genaro se produce en el comienzo de una semana clave para el futuro procesal de Silva, ya que mañana, a las 9 de la mañana, tendrá que estar en tribunales frente al juez Pablo Peñasco y la fiscal Andrea Rossi, acompañada de su defensora Florencia Garciarena.

En este marco, si bien fuentes judiciales anticiparon que Rossi pedirá la prisión preventiva y sostendrá la carátula de “homicidio doblemente agravado por el vínculo y por alevosía”, una de las dudas era si se modificaban las condiciones de detención de la imputada. Pero existe una prueba que –seguramente- será un obstáculo para que Silva pueda continuar arrestada en su vivienda, y es la pericia psiquiátrica que Rossi recibió antes de elevar el expediente a Peñasco.

El informe psiquiátrico establece que Silva es una persona tendiente a tener reacciones violentas y a no poder contenerse ante situaciones de ese tipo. Así, relacionado a lo que pasó la madrugada del 9 de septiembre, Rossi puede inferir que Silva, en medio de una violenta reacción, atropelló a Fortunato cuando lo vio tendido en la carpeta asfáltica, luego de girar en U tras haberse marchado por una dirección contraria a la que volvió cuando arrolló al joven deportista.

Por otra parte, ese mismo informe psiquiátrico dificulta la posibilidad que Peñasco acceda a otorgarle la prisión domiciliaria, que se concede cuando el magistrado entiende que no existen riesgos procesales de fuga o entorpecimiento de la causa como así también peligros para sí o para terceros. “En este caso la intención de Silva es volver con sus hijos, dos niños de 5 y 10 años, aunque el juez puede considerar que no están dadas las condiciones para que vivan con su madre, sobre todo después del dramático suceso que padeció y de acuerdo a los exámenes psíquicos a los que fue sometida”, explicó una fuente judicial a Diario San Rafael.

En base a lo anterior, desde el edificio de Emilio Civit están convencidos que Peñasco obrará en el mismo sentido que Rossi en su alegato, resolverá con respecto a la prisión preventiva que Silva siga en la cárcel hasta que llegue el momento del juicio.

De esa manera la única carta que le queda a la defensora Garciarena es la pericia oftalmológica que el viernes concluyó en un consultorio privado. Como lo hizo desde un principio de la investigación, la falta de agudeza visual de Silva será la principal estrategia en la audiencia de mañana. Sin embargo, parece ser que esta coartada no tendría la fuerza suficiente para torcer la decisión del juez Peñasco, que presidirá la audiencia después de haber leído el expediente del caso, donde figuran declaraciones testimoniales que complican la situación de Silva, como la del cuidacoches y la de un odontólogo, ambos testigos de cómo la mujer arrolló a su novio después de haber salido abruptamente del bar Mona.

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