La percepción de inseguridad es la más alta en los últimos seis años

Según un informe realizado por la Universidad Católica Argentina, la inseguridad sigue estando al tope de las principales preocupaciones que tienen los argentinos.

La Universidad Católica Argentina (UCA) dio a conocer un informe sobre “Inseguridad ciudadana en la población urbana argentina” que toma el periodo comprendido entre los años 2010 hasta el tercer trimestre de 2016. Entre las principales conclusiones se destaca de que a pesar que las cifras oficiales sobre “delitos comunes” evidencian un leve descenso, la percepción y sentimiento de inseguridad aún se mantienen en un porcentaje bastante alto.

Tomando como base los datos de la Encuesta de la Deuda Social Argentina, el informe revela que en el tercer trimestre de 2016 el 26,4 % de los hogares fue víctima –al menos uno de sus miembros- de un delito común contra la persona o la propiedad en los últimos 12 meses. Asimismo el 14,3% de las personas entrevistadas aseguró haber sufrido un hecho de manera directa. En este sentido destaca que los hechos delictivos, luego de venir creciendo desde 2010 hasta llegar a un pico en 2014, registraron en 2015 una caída significativa y que la tendencia volvió a repetirse durante 2016.

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Por otro lado, la investigación señaló que desde 2010 la percepción de inseguridad se ha mantenido por encima del 80% y en 2016 alcanzó la cifra más elevada de los últimos seis años. Del universo de entrevistados un 90% confesó sentirse inseguro en su barrio, casa, en la calle o viajando en transporte público, o al menos percibió una alta probabilidad de ser víctima de algún delito. Este incremento significó pasar de 6,7 puntos porcentuales respecto al 2010 y de 2,8 respecto al 2015.

En lo que hace al estrato económico ocupacional, se advierte que el grupo menos victimizado pertenece a la clase media profesional (11,5%), en comparación con el nivel medio integrado, bajo trabajador y bajo marginal cuyos valores rondan el 14%. Respecto a la condición socio-residencial, el mayor porcentaje de personas que han sido víctimas de algún hecho delictivo o violento, se encuentra en la clase media y media baja (15,6%), mientras que los menos victimizados son quienes viven en villas y asentamientos (12,7%) en la periferia de las ciudades.

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Al analizar las características individuales, se observa que un mayor porcentaje de mujeres (15,3%) que hombres (13,2%) han sido víctimas de algún hecho delictivo o violento.

Respecto al rango etario, el 15,9% de las personas de 18 a 34 años han sido víctimas, mientras que las personas de 60 años y más fueron las menos victimizadas (12,6%).

Un dato llamativo es el impacto que provoca la inseguridad subjetiva (sensación de inseguridad) tanto en el bienestar como en la salud mental de las personas.

En este sentido la investigación evidencia que al percibir altos niveles de inseguridad, en términos de sentirse inseguro en los distintos entornos cotidianos o considerar una alta probabilidad de convertirse en víctima de algún delito, las personas presentan un mayor malestar psicológico lo que hace que se sientan nada o poco felices.

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