La Iglesia católica de Mendoza recibe aportes por $2.5 millones

Ese importe está destinado a las asignaciones para los obispos, becas para seminaristas y dinero para las iglesias de frontera. Desde la entidad religiosa sostienen que no depender de ese dinero, los dejará con mayor libertado de opinión “en muchos sentidos”.

La arquidiócesis de Mendoza está conformada por 65 parroquias y 200 centros de culto ubicados en 15 de los 18 departamentos de la provincia (exceptuando los tres del sur).

Mensualmente recibe del Estado $205.000 en concepto de asignaciones para obispos, becas para seminaristas y aportes para parroquias de frontera. Se trata de un monto que, a raíz de la decisión de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), gradualmente dejará de percibir.
La Iglesia local no lo considera una cantidad relevante ya que estiman que representa menos del 7% de lo que invierte en su tarea evangelizadora. El resto del dinero lo aportan los fieles de las distintas comunidades a través de ofrendas, colectas y donativos voluntarios.
Marcelo De Benedectis, vocero del Arzobispado de Mendoza, celebró la decisión de la Conferencia Episcopal y la describió como necesaria. “No tener lazos económicos nos da una verdadera libertad de expresión en muchos sentidos”, manifestó convencido. Por otra parte, aseguró que servirá para desligarse de esa falsa creencia de que el estado sostiene a la Iglesia.

Puntualmente sobre la arquidiócesis de Mendoza, De Benedectis detalló que reciben una suma de $205.000 por mes. Este monto está conformado por: dos sueldos de obispos ($40.000 cada uno), 22 becas para seminaristas ($3.500 cada uno) y 12 aportes para parroquias de frontera ($4.000 cada una). “El total es menos de un sueldo de un ministro de la Corte o de dos diputados, por una labor que va desde Uspallata hasta a La Paz y desde Lavalle hasta el Valle de Uco”, resaltó el religioso.
Si bien el vocero no precisó el porcentaje que este dinero representa en el presupuesto mensual de la iglesia, estimó que es mucho menor al 7% de lo que las 65 parroquias invierten en forma mensual.
“El resto es todo aporte de los fieles, proviene de las limosnas de las misas y los donativos que pueden hacer con mucha libertad”, indicó De Benedectis a la vez que aclaró que en la iglesia católica no rige ninguna obligación de diezmo como en otros cultos. “Va mucho en la toma de conciencia de los fieles”, señaló.
Por otra parte, el párroco aseguró que esta decisión de dejar de percibir dinero del estado se viene “madurando” desde la década del 90. “Comenzó con un proyecto que se llamó Plan Compartir centrado en generar recursos genuinos, administrar con transparencia y tener un consejos de asuntos económicos, entre otras medidas que nos han ayudado a que esta decisión no afecte tanto al funcionamiento de la comunidad”, detalló.
De todas formas subrayó que como hay comunidades con distintas posibilidades económicas, será necesario pensar de forma creativa y solidaria entre los obispados.
“Tal vez los del centro del país pueden sostener la labor de los otros ubicado en el norte o en el sur con menos recursos”, adelantó.

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Economías parroquiales
Actualmente cada parroquia de la provincia se sostiene con los aportes de los fieles, lo que incluye el sueldo de los sacerdotes. “Además cada comunidad hace un aporte al obispado que coordina muchas tareas y requiere personal rentado”, explicó De Benedectis. Si bien las iglesias están exentas del impuesto inmobiliario, deben pagar tasas municipales (salvo que las comunas decidan lo contrario) y servicios.
Daniel Manresa, párroco de la iglesia Señor del Milagro y Virgen niña de Guaymallén, contó que recibe aportes de la comunidad a través de las ofrendas de misa, bonos contribución y otras ofrendas voluntarias. “Dependemos al 100% de la generosidad de la gente”, aseguró. Contó además que desde allí brindan un aporte al obispado, “porque no tiene otra posibilidad de sostenerse, lo que aporta el gobierno central a los obispos no alcanza”.
Por su parte el padre Raúl Gómez, de la parroquia Virgen Peregrina del Barrio La Gloria de Godoy Cruz, dijo que hace “malabares” para que le cierren las cuentas.
“Nosotros no recibimos ningún aporte del Estado, contamos principalmente con la colecta dominical y con bingos que hacemos para solventar la economía de la parroquia, por eso siempre estamos al límite”, remarcó. Por ser una iglesia ubicada en un contexto urbano marginal, en su caso están exentos del aporte al obispado. “Vamos haciendo obras con el esfuerzo de la comunidad y colaboración de las familias de acá y de afuera, siempre aparece alguien generoso”, expuso.
El párroco detalló además que por las dificultades que atraviesa la economía de la parroquia, cobra un sueldo de $8.000 pero que con los descuentos por aportes jubilatorios en mano le quedan $5.000. “Está debajo del sueldo de cualquier ciudadano”, y estimó que sus colegas están en situación similar.

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Sin plazos definidos
Luego del anuncio de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) sobre el reemplazo gradual de los aportes del Estado por alternativas basadas en la solidaridad de los fieles, el secretario de Culto de la Nación, Alfredo Abriani aseguró que todavía no hay fecha definida para dar comienzo a la medida. “No hay ningún apuro por más que algunos quieran ver un conflicto: que el Gobierno le saca a la Iglesia o que la Iglesia renuncia. No hay nada de eso, es una relación totalmente amistosa en torno a este tema y lo estamos trabajando seriamente”, expuso Abriani. Por otra parte manifestó que todavía no hay plazos ni términos de inicio. “Por eso están garantizados los mismos fondos para el año que viene”, afirmó.
En tanto aclaró que se habla de dejar de percibir asignaciones a los obispados, a los seminaristas y las parroquias de frontera, pero no contempla a los colegios católicos.
“No implica un subsidio a los colegios porque es un aporte a la educación en general (a todas las religiones y a colegios laicos) como bien público que hay que proteger”, subrayó.

Fuente: Los Andes

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