Una casa propia, una familia, un buen trabajo para toda la vida, educación para los hijos, una pensión asegurada, vacaciones cada verano… El modelo de vida al que los europeos están acostumbrados desde mediados del siglo XX es cada vez menos accesible para la nueva generación y se ha convertido en un privilegio de los ricos, opina Cristina Caballero en ‘El Mundo’.

La disciplina, el esfuerzo y el ahorro ya no garantizan un futuro
seguro ni una vida mejor porque la denominada clase de los ‘vulnerables’
no se centra en los ideales de sus padres y vive en precario en un
mundo donde predominan los nuevos modelos de mercado, los bienes ‘low
cost’ y el consumismo.

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Además, su poder adquisitivo se limita a
los bienes de primera necesidad y, a menudo, no se pueden permitir su
propia vivienda, ir de vacaciones o afrontar gastos imprevistos.

Caballero
sostiene que la clase media ha dejado de existir y la tendencia actual
puede poner en peligro el Estado del bienestar, ya que no está claro a
quién va a sostener. ”La clase media está muerta. Ya no es esa clase de
trabajadores con ansias de ser algo más. Ya no es una clase activa y
pujante, sino inerte”, estima la periodista.

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”Hay una tensión
generacional que puede ser peligrosa: si el joven no está protegido
económicamente y no ve futuro, no tiene hijos”, comenta el sociólogo
Narciso Michavila, presidente de la consultora de investigación
sociológica y de comunicación Gad3, quien recalca que se trata de ”la
primera generación en la que los hijos no vivirán mejor que sus padres”.

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