Ese día será la audiencia por la apelación de la prisión preventiva.

El caso que investiga la muerte del joven rugbier sanrafaelino avanza. Hay una acusada, Julieta Silva (29), presa y sobre ella pesa la acusación del delito de “homicdio doblemente agravado por el vínculo y alevosía”. La mujer está presa en San Rafael, donde sucedieron los hechos y su abogado, el conocido Alejandro Cazaban, insiste con que debe recobrar la libertad.

Ha planteado apelaciones y el próximo martes deberán definir si aceptan este pedido y Silva queda en libertad. La cita será el 31 de octubre en un sitio a escoger de los tribunales de San Rafael.

La fiscal Andrea Rossi sostiene sobre Julieta Silva la acusación de “homicidio agravado por alevosía y por el vínculo de pareja” basada en las pericias (oftalmológica y psiquiátrica) y el testimonio de un cuidacoches que aseguró que la pareja discutió a la salida del boliche y que cuando Julieta se retiraba al volante de su auto Fiat Idea, Genaro intentó frenarla, se colgó de la ventanilla y cayó de boca al piso.

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Después Silva manejó unos 50 metros, dio una vuelta en ‘U’ y “le pasó por encima” a su novio cuando se encontraba sobre el asfalto. Según la autopsia, el joven murió por “aplastamiento de cabeza y cráneo”.

Pero desde que Cazabán está a cargo de la defensa y se puso al tanto del expediente judicial, el caso ha tomado otro rumbo.

Cazabán intentará pasar la carátula a homicidio culposo; o bien que la pena sea morigerada y la acusada acceda, por caso, a una prisión domiciliaria.

Desde un primer momento, Silva sostuvo que no vio a Genaro cuando lo atropelló. “Acá no hay estrategia, la única verdad es que no lo vi. Perdón por no haber podido evitarlo, no hay peor condena de la que voy a llevar toda mi vida. Y son mis hijos los únicos que me pueden ayudar a sobrellevar esto”, dijo en uno de los contactos con la prensa.

“Si voy a pagar en la cárcel que sea por un accidente, porque no lo vi… no lo vi”, reiteró en varias oportunidades.

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Como detalló Los Andes, hay al menos 5 razones en las que se basa la defensa para demuestra que ella no quiso matarlo.

– Tenían una buena relación. El video de las cámaras de seguridad de la puerta del boliche la noche fatal muestra a Genaro y Julieta hablando en forma amistosa. Es más, en un momento Fortunato se golpea con una baranda y Silva se acerca para asistirlo. La filmación dura 72 segundos.

– No es violenta. A pesar de que la pericia psiquiátrica la señaló como una mujer que “puede ser peligrosa para terceros” Cazabán buscará pruebas para demostrar lo contrario.

– No hubo pelea. La idea de una discusión de pareja por un supuesto mensaje de la exnovia del rugbier quedó desmentida por la misma joven (que está embarazada de Fortunato) cuando llevó voluntariamente su teléfono a la justicia para que lo revisaran y echaran por tierra su intervención en la muerte del joven.

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– La maternidad. Julieta tiene dos hijos de una pareja anterior. Los niños tienen 5 y 10 años. Según los allegado Julieta debe estar en su casa porque debe atender a los chicos.

– No lo vio. Silva padece astigmatismo de -3 en ambos ojos que la obligan a usar anteojos para conducir y esa noche fue a bailar sin lentes. Los resultados de la última pericia sobre el auto serán respaldo para este punto de la defensa ya que los peritos corroboraron que el auto tenía encendida la función para desempañar el parabrisas y que la luz baja del vehículo tiene un alcance de entre 20 y 22 metros de largo a una altura de 15 centímetros de alto. En un momento la hermana de la joven también dijo que Julieta no iba mirando hacia adelante cuando manejaba porque estaba mirando hacia el costado buscando a Genaro para devolverle el teléfono celular.

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