El próximo jueves 26, a las 21.30 horas, Josefina Restó abrirá sus puertas por primera vez. Desde Arístides Villanueva 165, propone variados menúes a toda hora, todos los días. Para reservas y más información, se sugiere visitar www.josefinaresto.com.ar

Conocé más detalles en esta entrevista realizada a Ana Ochoa, creadora y directora de Josefina.

¿Qué es Josefina?

Josefina es el nuevo restaurante que se ubica en la calle Arístides Villanueva 165. Nuestra misión es clara: buscamos en la naturaleza ingredientes de primera calidad, los preparamos con máxima dedicación y los llevamos a la mesa transformados en platos de excelencia, sabiendo que en ese acto damos lo mejor de nosotros.

Creemos, en definitiva, que el buen comer brinda oportunidades de comunicación genuina entre las personas. Por eso Josefina aspira a ser un puente hacia nuevas experiencias. Desde la entrada al restó, diseñada por el artista mendocino Federico Archidiácono, pasando por un amplio salón decorado con baldosas tradicionales, una barra con tragos exclusivos y una galería para pinturas y esculturas, la idea es alimentar el cuerpo y el espíritu con lo más notable de la tierra mendocina. Y eso es sólo el principio. En el piso superior, nuestra cava -donde dieciocho bodegas han acercado sus creaciones de mayor prestigio- le da marco al sueño de conquistar el arte culinario desde la exploración de los maridajes y la alquimia de sabores.

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Contamos con trescientos metros cuadrados para garantizar un servicio óptimo. En la cocina abierta destaca el horno a leña, que fue pensado para elaborar las recetas más refinadas sin perder el toque rústico que da la cocción a fuego. Todo, por supuesto, a la vista de nuestros visitantes; porque creemos que a ellos les gustará presenciar los procesos de elaboración tanto como nos gusta a nosotros. Quien lo prefiera puede pasar por la barra, que acompaña y complementa al restaurant. Allí la oferta de bebidas mantiene al vino como protagonista, y se armoniza con un menú de tapas muy original.

¿Quiénes forman parte de Josefina?

Ana Ochoa, creadora del proyecto, resalta la identidad de la iniciativa: “Josefina es el nombre de mi ahijada. Ella es la luz de mis ojos, y cada vez que la nombro se me ilumina la mirada. Así que decidimos ponerle ese nombre también al restó”.

No es casual. Josefina se propone –ya desde el nombre- como un espacio gestado “por gente que se quiere”. Y esto se transmite en cada centímetro del lugar. En la concepción estética colaboró la arquitecta Carolina Ochoa, hermana de Ana, que se abocó a dejar su toque de estilo en las distintas zonas. De igual modo se han ido trabajando las otras áreas, desde el contacto con los clientes a la lista de postres, y desde el aroma de las especias a los matices de la luz.

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Es el staff entero quien lo vive así: se trata de personas apasionadas, que han estado meses preparándose para esta inauguración. En efecto, José Sánchez -el chef de la casa- es un hombre que ama lo que hace. Casi ocho años a cargo del horno de barro en la cocina de Francis Mallmann lo han convertido en un experto. “Pero José tiene una cualidad adicional. Valora el bienestar del cliente, y sobre todo conoce el valor de hacer las cosas bien”, añade Ana. La sommelier Eugenia Mas es otro de los pilares. “Ella nos ayudó a armar la bodega y tiene voz y voto a la hora de elaborar un menú equilibrado, ya que además es nutricionista”.

Los platos de Josefina tienen un toque familiar pero sorprenden. Sabemos que una cena, un almuerzo o el simple hecho de sentarse en una mesa a conversar pueden ser la base para generar un momento único. De ahí que nuestra carta cambie, como cambia la vida. Tenemos nuestros “clásicos”, pero las frutas y verduras de estación y la dinámica creativa del equipo se encargan de generar exquisiteces nuevas que nos encanta compartir. Lo garantizamos desde ya: en nuestro restaurante siempre habrá un sabor, una textura o una combinación impensada esperando para ser descubiertos.

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El menú es sumamente amplio, aunque el horno de barro es el “alma” de Josefina. Allí se preparan postres y se elaboran delicadeces como nuestras empanadas de conejo con pera, a lo que se agrega una variedad de carnes, panes y creaciones diversas que aprovechan al máximo la gastronomía criolla sin perder el toque gourmet.

Nos inspiramos en la idea de que a cada comida se le debe dedicar el tiempo que sea necesario, poniendo un máximo de cariño y atención. “Proponemos aquello que nos parece lo mejor, sin puntos intermedios -sintetiza Ana-. Te pongo un ejemplo: yo amo el flan de coco que hace mi mamá. Me parece fenomenal, irremplazable. Entonces le pedí que nos dé la receta para poder compartirla con toda la gente que nos visite; para que disfrutemos todos”.

Ya las mesas están a punto. El horno arde. Las cocinas están listas. Ana Ochoa, la fundadora de Josefina y líder del staff, reitera la invitación al público antes de poner en palabras su sentimiento. “¿Sabés por qué yo decidí jugarme por esto? Porque llegué a la conclusión de que cocinar era una manera de alegrar mi vida y la de los demás. En ese camino, me di cuenta de que la forma de preparar un buen plato era rodearse de gente que comparta tu pasión”. 

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