Hoy hace un mes que una válvula de un caño de lixiviación vertió un millón de litros de agua cianurada en los afluentes del Río Jáchal. La pestilencia que envenena las aguas no pudo taparse más. Iglesia y Jáchal se enteraron acariciando la madrugada del 13 de septiembre que algo estaba pasando en Veladero la mina de Barrick Gold y que no era nada bueno. Pues así fue.

Los jachalleros estaban desvelados esa noche. Mientras tanto, se reunían en la plaza departamental para pedirle explicaciones a su intendente que si dormía tranquilo. Este fue despertado por los propios vecinos. Los lugareños fueron alertados de la contaminación por una cadena de WhatsApp. Desde el vecino que llevaba a su hijo a la heladería, pasando por el policía que estaba de franco esa noche recibieron la advertencia del mensaje viral.

Unas 300 jachalleros llegaron a la Plaza San Martín y no se fueron más. Hace un mes que pasan noche y día pidiendo explicaciones. Rogando que el agua que tomaron no haya tenido un hálito de cianuro. Están enojados con la multinacional canadiense, con el gobernador José Luis Gioja, con su intendente y con todos los funcionarios que tuvieron y tienen responsabilidad de contralar a la Barrick.

La furia social fue mutando a marchas, a botellas con piedras adentros para hacer ruido, a organización y a asambleas constantes. El jachallero cambió. O por lo menos muchos de los que viven en ese departamento. Ya nadie los puede parar, saben que si no son ellos no es nadie. Están reunidos todos los días discutiendo que harán mañana. Porque sus hijos se los piden.

LEÉR MÁS  Tras la audiencia pública, el gas podría subir en Mendoza 50%

Pregúntese: ¿Qué haría usted si se entera que metros arriba de su casa se derramó tamaña cantidad de cianuro en su agua?

Con ese enojo convertido en defensa de lo suyo los jachalleros coparon la escena política y social de San Juan. También la del país.

Jáchal e Iglesia lograron instalarse en la agenda de los medios más importantes de la Argentina. Unos les dan más difusión al grave accidente ambiental que otros y Barrick Gold comenzó a mencionarse cada vez más. De esa manera comenzaba a desgranarse el famoso slogan de “minería responsable”.

El millón de litros de agua cianurada no fue lo que desenmascaró a Barrick, fueron los jachalleros. Ellos denunciaron, pidieron informes de cómo están trabajando en Veladero, lograron suspender la actividad de la mina por unos días gracias a un vecino que presentó un amparo judicial. Fueron ellos, los jachalleros e iglesianos que no están tranquilos.

El análisis da miedo

Los análisis en el agua fueron un vendaval para el gobierno de San Juan. Todos los estudios que mandaron a hacer del agua tomada de varios puntos del Río Jáchal, Las Taguas, Los Blancos y demás salieron bien. Súper bien. Inclusive parecía que el agua estaba más cerca de ser mineral que tener algún vestigio de metales pesados removidos por el cianuro. Hasta que la Universidad Nacional de Cuyo a través de la Facultad de Ingeniería le entregó un informe detallado de las aguas de varios lugares de Jáchal a la municipalidad norteña.

LEÉR MÁS  Hoy aumenta el boleto de colectivo en un 29%

El municipio jachallero fue quién solicitó esos análisis. Por eso causó tanto revuelo. La UNCuyo fue objetiva en su informe. Los números no mienten. Y esos datos decían que había presencia de unos cuantiosos metales en cantidades que sobrepasan los límites impuestos por la Organización Mundial de la Salud. El intendente jachallero, Jorge Barifusa debe haberse agarrado la cabeza cuando vio que ese estudio le daban la razón al pueblo que lucha no hace un mes, sino hace diez años contra la Barrick.

El enojo de Gioja por esos análisis que hizo la UNCuyo fue tan virulento que hasta arremetió contra la universidad. No sabía qué hacer. Porque al ser la municipalidad la solicitante, también se puede decir que fue el mismo gobierno sanjuanino. Y eso a Gioja le movió el piso. Quiso instalar, una vez más, esa locura de rivalidad entre mendocinos y sanjuaninos. Pero nada de eso prosperó. El gobernador quería salir a hacer patria contra cualquier foráneo que maltratara a su pueblo, cuando en realidad puertas adentro de la provincia Jáchal e Iglesia todavía lo esperan para que enfrente a los ciudadanos y les brinde algún tipo de explicaciones.

LEÉR MÁS  La Justicia frenó la utilización de pirotecnia en la Vendimia

Hace unos días las cámaras mineras del país y la provincia de San Juan, junto a todo el lobbismo metalífero dejó un mensaje claro, es que, prácticamente cualquier estudio que arroje algún tipo de presencia de metales y venenos en el agua de Jáchal está mal. Esa es la postura. Contra eso también están peleando los ciudadanos jachalleros.

Un mes se pasa rápido. Sobre todo en la sociedad que vivimos. Depende lo que se haya hecho es como uno hace un balance en positivo o negativo. Seguro que los jachalleros deben hacer el suyo.

Lo cierto es que nadie asegura, luego de como Barrick se manejó al bridar información a la sociedad sanjuanina, que esto no pasó antes. Tal vez nunca antes se derramó esa cantidad. O nada. Pero ahora sí. La profecía auto cumplicada. Barrick Gold derramó una verdad que ni ellos pueden imaginar.

Jáchal se contaminó hace rato con un falso ideal de progreso. El pueblo no es el de siempre. Ya no es lo mismo su valle. Pero dependen de ellos que Canadá deje la Cordillera de Los Andes.

Escribe: Marcelo Castro Fonzalida

Foto: Revista LaVaca

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here