A pesar de que la mayoría de los argentinos no sabe quién fue Pouget, entre los expertos del vino es una leyenda.

”En la escuela de sommeliers te enseñan que él trajo la primera cepa de malbec a Argentina”, contó a BBC Mundo Nigel Tollerman, un inglés que se mudó a Buenos Aires hace una década y fundó la empresa de ”delivery” de vinos, 0800-VINO.

Pero a pesar de lo que se cuenta, la realidad es un poco diferente.

”No es cierto que Pouget trajo la primera cepa de malbec. Los vinos europeos llegaron a Argentina de la mano de los inmigrantes españoles, italianos y franceses que trajeron las semillas”, aseguró el empresario Alberto Arizu.

Arizu es un hombre que sabe de vinos argentinos: es el presidente de Wines of Argentina, una entidad que representa a 215 bodegas locales y se dedica a promocionar los vinos argentinos en el mundo, con aval del Estado.

En Argentina pocos conocen su nombre, sin embargo los expertos aseguran que el país sudamericano le debe a este europeo lo que se ha convertido en uno de sus productos más redituables y más emblemáticos: el vino malbec. 

Michel Aimé Pouget era un ingeniero agrónomo francés nacido en 1821, que a mediados del siglo XIX emigró a Chile. Allí conoció a Domingo Faustino Sarmiento, un visionario político, educador, periodista y militar argentino que estaba exiliado en el país andino. 

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Según el mito, en 1852 Sarmiento (que en 1868 se convertiría en uno de los presidentes más emblemáticos de Argentina) contrató a Pouget para desarrollar el cultivo de uvas en la provincia occidental de Mendoza.  

El francés habría traído al país una serie de variedades europeas hasta entonces inexistentes en Argentina, como el cabernet sauvignon, el pinot noir, y la que luego se convertiría en la uva más popular de Argentina: el malbec. 

Así, este hombre de nombre desconocido, se convirtió en el ”padre” de una industria vitivinícola que actualmente genera cerca de US$2.500 millones. 

El reconocimiento a Pouget es tal que a partir de 2011 Argentina decidió homenajearlo cada año con una celebración especial, conocida como el Día Mundial del Malbec. 

Este festejo se conmemora cada 17 de abril porque fue ese día, en 1853, cuando se presentó oficialmente el proyecto para crear la Quinta Agronómica de Mendoza -la primera escuela de agricultura del país- donde Pouget fundaría los cimientos de la vitivinicultura argentina. 

Del mito al hecho

Fue Wines of Argentina la que impulsó la celebración del Día Mundial del Malbec, un festejo que, con ayuda de la Cancillería argentina, este año se extenderá a más de 40 países.

Según Arizu, si bien Pouget no fue el primero en traer el malbec, sí fue responsable del éxito que tuvo esa cepa en Argentina.

”En la Quinta Agronómica Pouget investigó las distintas variedades de semillas y descubrió que el malbec era particularmente apto para el suelo argentino, en particular en Mendoza”, señaló.

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Mientras que el malbec crecía en Argentina, en el sudoeste de Francia -donde se originó- sufría un declive desastroso, por culpa de las plagas y una gran inundación.

150 años después de la llegada de Pouget Argentina se convertiría en el principal productor de malbec del mundo y esa cepa se ha convertido en su uva insignia.

Negocio millonario

En la actualidad, el malbec representa el 50% de las exportaciones de vino argentino, que en 2011 generaron US$1.000 millones para el país.

También es la variedad más bebida por los locales, que consumen el 72% de la producción total de vinos del país.

Según el diario estadounidense The Wall Street Journal, en el mundo el malbec es considerado un ”sinónimo de vino argentino”.

El país tiene 31.000 hectáreas dedicadas a cultivar esta variedad, más que cualquier otra nación.

Pero ¿por qué tuvo tanto éxito esta cepa francesa en suelo argentino?

Aunque parezca ilógico, la ventaja principal que tiene Argentina es la baja fertilidad y la sequedad de sus suelos, en particular en Mendoza, una zona árida al pie de los Andes.

”El malbec crece mejor en zonas desérticas, su principal enemigo es el agua”, explicó Arizu.

Según Tollerman un segundo factor que beneficia enormemente a Argentina es la gran amplitud térmica: en la región de la cordillera en un sólo día la temperatura puede variar unos 20ºC.

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”Eso es muy importante para madurar la uva”, señaló el sommelier.

”La dispersión térmica explica por qué el malbec argentino es de mucha mejor calidad que las variedades que se producen en otras partes del mundo”, agregó.

Como ejemplo citó el caso de Chile -el principal productor sudamericano de vinos- que por su cercanía al mar tiene menos amplitud térmica.

Potencial

Según los productores argentinos del malbec este tipo de vino tiene un enorme potencial de crecimiento, ya que en la actualidad es mucho menos conocido que otras variedades como el cabernet sauvignon o el merlot.

A pesar de ser menos famoso, las ventas del vino argentino han aumentado a pasos agigantados: según Tollerman, entre 2007 y 2011 las exportaciones del malbec crecieron en un 94%.

Sin embargo, los empresarios prevén algunos nubarrones en el futuro cercano. Muchos temen que las recientes restricciones a la importación impuestas por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner puedan generar represalias de los principales compradores de vino.

Estados Unidos, el mercado más grande del malbec argentino, ya suspendió a Argentina de su sistema de preferencias arancelarias, mientras que Brasil -el principal comprador latinoamericano- también impuso limitaciones.

Fuente: Verónica Smink, BBC Mundo, Argentina

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