El cura Julio Grassi fue detenido ayer luego de que el tribunal Oral criminal 1 de Morón revocara el beneficio de libertad vigilada con el que contaba. Grassi, condenado en triple instancia a 15 años de prisión por abuso sexual y corrupción de menores, cumplirá su condena en la cárcel 39 de Ituzaingó.

La audiencia, prevista en principio para las 13, fue pospuesta a raíz de una presentación de la defensa de Grassi, que intentó recusar a los integrantes del Tribunal y pedir la nulidad de la audiencia alegando “enemistad manifiesta”, pero esas peticiones fueron rechazadas por el TOC.

El fiscal el juicio, Alejandro Varela, aseguró durante su exposición que la presunción de inocencia de Grassi “quedó prácticamente destruida” al resolverse la condena del sacerdote a 15 años de prisión en tres instancias, incluida la Suprema Corte bonaerense.

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“Ha variado la situación del acusado por lo que no hay que esperar que el peligro de fuga se concrete para presentar un pedido de detención”, agregó Varela quien destacó que el sacerdote “tiene los medios económicos suficientes” como para irse.

Sergio Piris, abogado defensor de “Gabriel”, víctima de abuso de Grassi, destacó que a lo largo de los 10 meses que duró el proceso “el sacerdote tuvo todos los privilegios, parecía un actor de cine que daba reportajes, mientras la víctima tuvo que volver al régimen de protección de testigos”.

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La resolución se dio a conocer poco después de las 19 en la sede de los tribunales de Morón, luego de que esta tarde los jueces rechazaran la recusación de la defensa de Grassi.

El sacerdote fue condenado por el TOC 1 en junio del 2009 a 15 años de prisión por haber abusado de un menor que alojaba en guarda judicial en la Fundación Felices los Niños y la condena fue confirmada en tres instancias.

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El abogado que representa a los derechos de los niños, Juan Pablo Gallego, manifestó que la situación judicial de Grassi “ya es irreversible”.

“El cura es un ser antisocial al que se le permitía ingresar libremente a la escena del crimen y su libertad vigilada sólo sirvió para apretar testigos y atacar a sus víctimas”, remarcó.
Al hacer su alegato final, Grassi acusó al fiscal Varela de mentiroso al mencionar supuestas amenazas y reiteró que siempre se sometió a proceso” por lo que “no existe peligro de fuga” al tiempo que señaló que “toda la causa está armada”.

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