Con el fin de generar el agregado de valor en origen y aumentar el consumo de biodiésel en el campo, el Ministerio de Agroindustria impulsa a través de un fasón, que productores entreguen su soja a cambio de recibir el biocombustible, creando un mercado que estaba reglamentado pero que hasta hace poco se desconocía.
El plan, que por el momento no generó aún operaciones, está en su etapa de docencia. Precisamente el pasado viernes en Córdoba se convocó a la Mesa Nacional de Extrusadoras, en donde los funcionarios dieron a conocer con más detalles de qué se trata la incitativa ante cerca 350 pymes del interior del país.
El sistema es simple. Se entrega una determinada cantidad de soja y a cambio se recibe el biodiésel.
Sin embargo ambos actores deberán hacer el porcentaje y la valoración que le darán a la harina . ”La idea es ir haciendo camino para así generar un mercado. Se trata de un instrumento que estaba operativo, pero no identificado.
Con lo cual no hay que esperar ninguna resolución nueva”, señaló a este diario el subsecretario de Bioindustria, Mariano Lechardoy.
El tema más importante es la calidad del biodiésel. Si este no es bueno terminará dañando los motores. Hoy el corte o mezcla es del 10%, el cual es usado desde ya por camiones y maquinas agrícolas.
Desde la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno, su director ejecutivo Claudio Molina resaltó que la idea es buena, ”pero hay que tener cuidado con el traslado del biodiésel” sucede que ”en los tanques de almacenamiento suelen acumularse residuos en la base del mismo conformado en parte por bacterias que a la larga terminan arruinado el combustible y su efecto se verá en el motor”.
Por eso la norma habla que el biodiésel de ser para uso propio.
Es decir no se lo puede comercializar y para acceder al canje el productor debe ser el que cosechó la soja. Se entiende así que su uso apuntará a maquinas y camiones.
Dejando de lado las camionetas, aunque el director general de la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio), Víctor Castro recordó que ”hace un par de años se hicieron ensayos de durabilidad acelerada en 4 por 4 con B20 y el motor no tuvo problemas”.
En esa línea Lechardoy destacó que se está ”trabajando con las fábricas de motores para verificar que los porcentajes de biodiésel utilizados por los productores no afecten el rendimiento de los mismos”.
Un tema no menor es que el mercado que si bien ya existe no esta identificado en su totalidad, con lo cual se entiende que el objetivo es registrar a todas las pequeñas empresas como una forma no sólo de blanquear a los fabricantes del extrusado sino también con el fin de cuidar la calidad y lo principal: saber la oferta que hay en la plaza.
La iniciativa es interesante.
Faltan definir algunos temas impositivos como créditos del IVA y demás, relataron algunos productores consultados, pero se entiende que sobre la marcha se podrá ir solucionando. El plan apunta en especial a que las pymes entren fuerte en el negocio pero también incentivar a más chacareros a que lo desarrollen en su campo, generando a la larga mano de obra en origen. 
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