El caso de los enfermeros en Uruguay que provocaron la muerte de al menos 60 personas “por cuestiones humanitarias y de piedad” despertó nuevamente la polémica por la muerte digna. La única provincia en la que es legal, desde 2008, es Río Negro.

 

Según la norma provincial los pacientes terminales pueden expresar, ante escribano público, ”su rechazo a procedimientos quirúrgicos, de hidratación y alimentación, y de reanimación artificial, cuando sean extraordinarios o desproporcionados a las perspectivas de mejoría”.

 

Es importante, en este sentido, diferenciar la muerte digna de la eutanasia. La muerte digna, denominada ortotanasia, no contempla el adelanto inducido de la muerte del paciente (eutanasia), sino que se trata del derecho del paciente a rechazar medios y tratamientos que le provoquen dolor o sufrimiento, y esperar a que la muerte llegue.

 

A fines de 2011, la Cámara de Diputados aprobó un proyecto de ley de muerte digna, que plantea la modificación de la Ley 26.529 (Derechos del Paciente en su Relación con los Profesionales e Instituciones de la Salud). Esta norma, en su artículo 11, establece que “toda persona capaz mayor de edad puede disponer directivas anticipadas sobre su salud, pudiendo consentir o rechazar determinados tratamientos médicos, preventivos o paliativos, y decisiones relativas a su salud. Las directivas deberán ser aceptadas por el médico a cargo, salvo las que impliquen desarrollar prácticas eutanásicas, las que se tendrán como inexistentes”.

LEÉR MÁS  Se incrementan los radares viales en distintas zonas

 

En el primer artículo del proyecto aprobado en Diputados, referido a la autonomía de la voluntad, plantea que el paciente tiene derecho a rechazar “determinadas terapias médicas”, y especifica que el enfermo terminal puede “rechazar procedimientos quirúrgicos y atenciones de soporte vital”, cuando sean “desproporcionados” en relación con las perspectivas de mejoría.

 

LEÉR MÁS  5 de cada 10 alumnos abandonan la secundaria

Además, de aprobarse la iniciativa en el Senado, los pacientes tendrán la posibilidad de “rechazar la hidratación y la alimentación”, cuando estas medidas sólo representen la prolongación en el tiempo de un estado terminal e irreversible.

 

El único requisito es que el paciente dé su consentimiento informado, la ”conformidad libre, voluntaria y consciente de un paciente, manifestada en pleno uso de sus facultades”, es decir, que antes de tomar la decisión y manifestarla, debe recibir información sobre su estado de salud, el tratamiento propuesto por el médico y las consecuencias previsibles de la no realización del mismo, entre otras cosas.

 

En caso de que el paciente no esté en condiciones de dar su consentimiento, los encargados de tomar la decisión serán sus familiares o responsables legales.

LEÉR MÁS  Se incrementan los radares viales en distintas zonas

 

La diputada Vilma Ibarra, de Nuevo Encuentro, dijo que el proyecto, “más que muerte digna, debería llamarse vida digna”. Además, aclaró que con este régimen “no hay colisión con derechos de terceros, se trata de derechos personalísimos. Cada persona tiene derecho a elegir su biografía”.

 

De aprobarse este año en el Senado, la nueva norma permitirá que “el paciente que presente una enfermedad irreversible, incurable o se encuentre en estadio terminal, o haya sufrido lesiones que lo coloquen en igual situación, informado en forma fehaciente” tenga derecho a “manifestar su voluntad en cuanto al rechazo de procedimientos quirúrgicos, de hidratación y alimentación, de reanimación artificial o al retiro de medidas de soporte vital; cuando sean extraordinarias o desproporcionadas en relación a las perspectivas de mejoría, o produzcan un sufrimiento desmesurado”.

Tiempo Argentino

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here