”Pensábamos que este film era para Córdoba, pero nos empezaron a llegar mensajes de todo el país, de Tierra del Fuego a Salta, que querían ver la película, hay muchas comunidades brocherianas en el país”, cuentan Lorena Chuscoff, la directora, y Pablo Gómez, guionista y productor de ”El cura Brochero. La película”.
Ambos pertenecen a la Fundación Maranatha, en el marco de cuyo programa de contenidos educativos realizaron este largometraje ficcionado sobre la vida del sacerdote gaucho, que será canonizado este domingo por el Papa Francisco en El Vaticano.
— ¿Cómo surgió la idea de esta película?
Lorena Chuscoff.:— Bueno, en principio tiene que ver con la misión que tiene la Fundación Maranatha: comunicar valores y comunicar nuestro amor a Dios. Y en la figura del cura Brochero, en toda su historia, veíamos reflejado en actos ese amor a Dios, traducido en amor al prójimo y en toda la tarea evangelizadora y social que él realizó en Traslasierra. Entonces nos pareció que era una buena historia con la que podíamos comunicar ese amor.
— ¿Documental o ficción?
L.C.: — Es toda ficcionada. Al comienzo, iba a ser más documental, con algunas partes de ficción, pero como se sumó muchísima gente a colaborar con el proyecto, entonces se hizo al estilo de Brochero, con la participación y la colaboración de muchísima gente. Así se fue agrandando el proyecto, y bueno, se convirtió ahora en una película totalmente ficcionada de 95 minutos.
— Es la historia de un actor que va a encarnar a Brochero y se ve obligado a conocerlo, ¿es así?
L.C.: — Sí, es la historia de un productor católico -algo parecido a lo que nos fue pasando a nosotros- que quiere hacer la película del cura Brochero y convoca a actores y aparece uno al que no le interesa mucho la fe ni interpretar ese papel y sin embargo acepta porque necesita el dinero. Durante el rodaje él va cuestionando la figura de Brochero, sus motivaciones, pero a la vez a medida que lo interpreta, Brochero lo va interpelando a él y a su vida.
— ¿Hicieron crowdfunding para financiar el proyecto?
Pablo Gómez: — Sí, aunque no sé si ese sería el concepto. Esta película lo que tiene como distintivo es el modo en que se hizo: con la colaboración de toda la gente. Porque algunos querían ofrecer su aporte económico pero no estaba sistematizado u organizado el estilo de crowdfunding, otros ofrecían muebles para el decorado, vestuario, incluso la actuación los que eran actores o voluntarios que simplemente se ofrecían a colaborar en lo que hiciera falta. Ese es un dato distintivo de este proyecto porque, más allá del argumento de la película y la vida de Brochero, el cómo se realizó, el detrás de escena es una historia aparte. Este film no fue un proyecto concebido con los canones de la industria sino como un proyecto de evangelización, un proyecto de fe y la fe fue siempre un requisito indispensable para poder seguir adelante con esto porque a veces no teníamos muy clara la dirección, se presentaban dificultades que no sabíamos cómo sortear, y si no hubiese sido por la fe es poco probable que hubiésemos llegado a esta etapa.
— ¿Cuánto tiempo duró este proceso?
L.C.: — Hace tres años y medio que estamos trabajando en el proyecto; desde que arrancó cuando posteamos el primer aviso convocando a gente que quisiera colaborar hasta hoy que lo vamos a estrenar en cines. En realidad, nunca se soñó que se iba a estrenar en salas de cine, era un material audiovisual para comunicarlo al cura Brochero en colegios, en parroquias, pero fue tomando esta envergadura a medida que se sumó la gente. Es un producto que se hizo con el amor y la fe de mucha gente.
— ¿Sigue siendo Brochero una figura muy presente en Córdoba?
L.C.: — Sí, totalmente. Es el cura de ahí y está vivo en Traslasierra. Incluso al principio pensábamos que era para Córdoba la película, pero a medida que posteábamos trailers y demás nos empezaron a llegar mensajes de todo el país, de Tierra del Fuego a Salta, Jujuy, que quieren ver la película, estrenarla en esos lugares. Hay muchas comunidades ”brocherianas”.
— Para quien no conoce la historia de Brochero, ¿cómo la resumirían?
P.G.: — José Gabriel del Rosario Brochero fue un sacerdote diocesano que nació en 1840 en la provincia de Córdoba, en Santa Rosa de Río Primero. Hizo su seminario y toda su formación teológica y filosófica en Córdoba, en el seminario de Nuestra Señora de Loreto. Se ordenó sacerdote, estuvo un tiempo como canónigo en la catedral de Córdoba y en 1869 fue trasladado al curato de Tránsito, que era un territorio vastísimo en el Oeste de la provincia de Córdoba, al otro lado de las sierras, en Traslasierra, y ahí es donde llevó su obra pastoral y social y dejó una huella profundísima. No fue solamente evangelización lo que hizo, sino promocionar a la persona y el legítimo progreso que es una base indispensable, básica, para el anuncio del Evangelio. Haciendo su tarea pastoral, Brochero contrae lepra. Él se acercaba a los que nadie quería tener cerca y, bueno, se dice que cuidando a algunos enfermos contrajo la lepra. De lepra muere, una muerte dura, quedó ciego, perdió la sensibilidad en sus extremidades. Sin embargo en este último tiempo Brochero muestra una esperanza casi sobrenatural para aceptar su situación y reconocerla como el plan de Dios que ahora le permite retirarse de la vida activa y dedicarse a la vida contemplativa. Dice: ”A buscar mi fin, el fin para el que hemos sido creados que es orar por los hombres pasados, presentes y futuros”. Su fama de santidad fue inmediata. En los años 60 se abrió el proceso de canonización que culminará el 16 de octubre con la canonización en Roma.
— El vicepostulador de la causa de Brochero, el padre Julio Merediz, dijo que éste ya era santo para la gente y que la Iglesia sólo lo proclama.
P.G.: — La Iglesia hace la definición pública de su santidad, que viene a confirmar lo que todos los que conocemos a Brochero ya sabemos: que es un santo. Pero ahora lo hace como una definición oficial y lo proclama santo, no sólo para la Iglesia argentina, sino en toda la Iglesia universal.
— ¿Brochero es el modelo de pastor que le gusta a Jorge Bergoglio?
P.G.: — Sí, claramente, como sacerdote, como pastor, no se quedó en la comodidad y decidió salir a lo que hoy el Papa llama las periferias. La Iglesia en salida a las periferias Brochero lo hace. Y en realidad no está haciendo nada nuevo, sino que está reproduciendo en su vida lo que hacía Jesús, que era estar cerca de los que nadie quería estar cerca, no hacía excepción de persona e iba a buscar a los pecadores, porque los destinatarios de la predicción de Jesús fueron todas esas personas también, no los más santos o los funcionarios del templo, sino aquellos que la gente consideraba perdidos. Brochero hace lo mismo: claramente representa a un pastor ”en salida”.
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