Valentín Ugarte, gerente general del centro estatal que en 1991 incorporó el primer tomógrafo por emisión de positrones del país y Latinoamérica, habló con Télam sobre la innovación médica que estiman poder aplicar dentro de dos meses, tras una inversión de 1.600.000 pesos.

 

”El carbono 11 es un trazador radioactivo que se inyecta en el paciente, viaja por la circulación y se fija en el sector de las células cancerígenas de la próstata, que son detectadas por el tomógrafo”, explicó.

 

La nueva tecnología incorporada, precisó, consiste en ”un tomógrafo multicorte para hacer estudios no invasivos en poco tiempo en el corazón, arterias y otros órganos.

 

El aparato ”adquiere en 9 segundos la imagen del cuerpo entero, en 5 la del cerebro y en 5 segundos más los latidos del corazón”, detalló Ugarte.

 

El especialista señaló que ”este nuevo tomógrafo multicorte 64 TMC permite visualizar las arterias coronarias mediante su contraste con medios iodados y sin necesidad de introducción de catéteres intravasculares, evitando los riesgos de la angiografía coronaria convencional”.

 

También refirió la compra de ”un resonador Phillips achieva dual 1.5 testa, que permite la realización de resonancias de alto campo”.

 

Con esta técnica ”se obtienen imágenes nítidas de aplicación neurológica, vascular u oncológica. Este equipo posibilita la evaluación dinámica que muestran procesos metabólicos”, indicó.

 

El centro de medicina nuclear mendocino fue creado en 1991 -durante las gobernaciones de José Bordón y Rodolfo Gabrielli- y rápidamente concentró importantes recursos humanos de la especialidad que estaban dispersos por el país.

 

La Fundación que sustenta el centro está integrada por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la Universidad Nacional de Cuyo (UNC) y el gobierno provincial.

 

Las investigaciones de esta especialidad médica fueron impulsadas también a través de un convenio con el Instituto de Física Nuclear ”Doctor Balseiro”, con sede en la ciudad rionegrina de San Carlos de Bariloche, y de su maestría en Física Médica.

 

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) catalogó a la escuela mendocina como ”centro de referencia para la formación de becarios de países en vías de desarrollo”.

 

Además, hace cuatro años entre la CNEA y la FUESMEN generaron otra fundación, llamada Diagnóstico Nuclear, que se proyectó a la Capital Federal.

 

La Escuela de Medicina Nuclear de Mendoza atiende a todos los hospitales públicos de Cuyo durante las 24 horas de los 365 días del año y en sus instalaciones se realizan estudios a unos 90.000 pacientes por año. Télam

 

 

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here