En España, el Papa ratificó el rechazo de la Iglesia al aborto y al matrimonio homosexual

Durante el acto de consagración del templo de la Sagrada Familia de Barcelona, el Pontífice dijo que la Iglesia católica ”se opone a todas las formas de negación de la vida humana, y apoya cuanto promueva el orden natural en el ámbito de la institución familiar”.

Benedicto XVI recordó que la Iglesia católica “defiende la vida de los hijos como sagrada e inviolable desde el momento de la concepción”, en alusión a la nueva ley del aborto del gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, que entró en vigor en julio y que provocó tensiones con el Vaticano.

También pidió que “la natalidad sea dignificada, valorada y apoyada jurídica, social y legislativamente”, ante los reyes de España y unas 6.500 personas que se congregaron en el interior de la Sagrada Familia.

Asimismo, Joseph Ratzinger reclamó el apoyo del Estado “al hombre y la mujer que contraen matrimonio y forman una familia”, al que antes se refirió como “orden natural” en una crítica velada al matrimonio homosexual, legalizado en España en 2005 por iniciativa del gobierno, y que también fue objeto de confrontación con la Santa Sede.

Benedicto XVI, quien inició y concluyó su homilía con palabras en catalán, remarcó que la consagración de la Sagrada Familia, que a partir de ahora será una “Basílica”, es un “hecho de gran significado” en una época en la que “el hombre pretende edificar su vida a espaldas de Dios, como si ya no tuviera nada que decirle”.

Además, destacó la figura del creador del templo, Antoni Gaudí, al que se refirió como “arquitecto genial y cristiano consecuente”, para mostrar la consonancia entre fe y belleza.

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La visita del religioso era de carácter apostólico, pero fue adquiriendo un importante perfil político tras el reciente rechazo del Vaticano a la ley del aborto promovida por Zapatero, impulsor también del matrimonio homosexual y de una ley de libertad religiosa, en un país con cada vez menos católicos.

Antes de aterrizar ayer en Santiago de Compostela, el Papa encendió la polémica al afirmar que en España necesitaba ser “reevangelizada” ante el avance “agresivo del laicismo”.

“En España nació un laicismo, un anticlericalismo, un secularismo fuerte, agresivo, como en los años treinta”, trazando un paralelismo entre el país gobernado por Zapatero y la Segunda República española, que precedió de la Guerra Civil (1936-1939).

El Papa explicó que cuando creó el “Ministerio” para la “nueva evangelización” pensó ”en todos los grandes países de occidente, pero sobretodo en España”, un país que calificó ”pleno de dinamismo” y donde están presentes ”las fuerzas de la fe y el desafío por la fe”.

El portavoz de la sala de prensa del Vaticano, Federico Lombardi, subrayó que su santidad no pretendía “provocar una confrontación”, en un intento por contrarrestar la lectura política que se hizo en España de esas declaraciones.

Lombardi aclaró que el Papa dio una respuesta espontánea a una pregunta y remarcó que no buscaba ser polémico, sino positivo, porque invitó al encuentro entre la fe y el laicismo”.

Por otro lado, el portavoz del Vaticano transmitió la “impresión muy positiva” que tuvo el pontífice después de haber recorrido con el “papamóvil” las calles de Barcelona donde, según las autoridades, fue seguido por 250.000 personas.

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En su recorrido de 3,5 kilómetros, que no consiguió congregar la multitud de fieles que se esperaba, el pontífice fue testigo de una “besada” homosexual de protesta.

“¡Yo no te espero!”, “Vote, vote, vote, pederasta el que no vote”, o “La Iglesia que ilumina es la que arde”, fueron algunas de las frases que lanzaron los manifestantes al paso del “papamóvil”, mientras en el mismo lugar, los fieles, con banderas del Vaticano apoyaban a Benedicto XVI.

A su llegada al templo de la Sagrada Familia, el Papa fue recibido por los reyes, el presidente regional de Cataluña, José Montilla, el presidente del Congreso, José Bono, el Ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, y Jordi Hereu, alcalde de Barcelona, entre otras autoridades.

El gran ausente a la misa fue Zapatero, con quien el Papa mantuvo posteriormente un breve encuentro en el aeropuerto El Prat de Barcelona, antes de partir hacia Roma, poniendo fin a una histórica visita de 32 horas a España.

El rey Juan Carlos fue el encargado de despedir al Papa con un discurso de agradecimiento, y luego Benedicto XVI dirigió su último mensaje apostólico a los fieles que se habían reunido allí para despedirlo.

En agosto de 2011, Benedicto XVI tiene previsto regresar a España con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud.

Telam

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