Se trata de la franja de la sociedad argentina que sigue excluida estructuralmente de un empleo digno y registrado. Son jóvenes, en su gran mayoría, y crecieron en familias que vivieron en su seno el efecto más dramático del neoliberalismo: la desocupación heredada a través de las generaciones, una tragedia silenciosa que la dirigencia política –y también la Iglesia– llegó a definir como ”la pérdida de la cultura del trabajo”.

Con el paso de los años, se convirtieron en una porción de la sociedad que, al no contar con oportunidades ni perspectivas de progreso personal, está disponible para la seducción del delito. Convertirse en ”soldaditos” del narcotráfico, llegar incluso hasta el sicariato (asesinato por encargo) o ser reclutados por la corrupción policial para robar en zonas liberadas, es un riesgo que amenaza a esta franja y que, sin embargo, presupone beneficios económicos inalcanzables de otro modo.

Por supuesto, de ninguna manera todos los jóvenes que no trabajan ni estudian, los famosos ”ni-ni”, deciden sumergirse en el mundo de la delincuencia organizada. Sólo una minoría transita ese camino. Pero la situación general de esa parte de la juventud, excluida a pesar de diez años de consumo popular, políticas expansivas y crecimiento del empleo, la convierte en una ”pradera seca” que puede devenir en un incendio, sobre todo si es promovido intencionalmente.

Este programa se focaliza sobre un grupo social específico: la franja más vulnerable de la generación de 18 a 24 años.
El oficialismo conoce de sobra la realidad de esos jóvenes, discriminados por el mercado laboral. El seguimiento y la preocupación específica por ese sector han ido creciendo en los últimos años. Algunos datos alimentan esa inquietud. El desempleo joven (18-24 años) pudo ser reducido a la mitad con respecto a 2003. Se logró llegar a un piso de desocupación general (hoy es del 6,8%, según estadísticas oficiales) que es difícil de seguir bajando.

LEÉR MÁS  ¿Una vendetta de Israel?

Y sin embargo, a pesar de esas mejoras, la complejidad de la exclusión y falta de proyecto de sectores de la juventud siguen mostrando su cara, su actualidad, a través de las noticias. Este panorama explica la creación, en 2008, del plan de capacitación Jóvenes con Más y Mejor Trabajo, que depende de la cartera laboral que dirige el ministro Carlos Tomada y que se ejecuta en las 24 provincias del país.

A diferencia de las políticas ”universales”, como la Asignación por Hijo (AUH) o la distribución de netbooks en escuelas, este programa se focaliza sobre un grupo social específico: la franja más vulnerable de la generación de 18 a 24 años. El objetivo del plan es, a través del pago de becas para microemprendimientos o para capacitación personal, ”mejorar las competencias laborales, finalizar el secundario, realizar cursos de formación, obtener certificado de competencias y apoyar el desarrollo de emprendimientos”.

LEÉR MÁS  Hinchas argentinos despidieron a los jugadores con escupidas e insultos

Según los registros del Ministerio de Trabajo, desde 2008 a la fecha pasaron por el Jóvenes con Más y Mejor Trabajo ”más de 700 mil” personas. De esa cifra global, que totaliza los seis años de funcionamiento que lleva el programa, más del 35% consiguió ingresar a un empleo registrado, con aportes y contribuciones para jubilación y obra social. Este número, aparte de mostrar la necesidad de este tipo de políticas, también refleja las limitaciones del mercado para dar empleo a la población económicamente activa que se suma año a año.

En la actualidad, según los registros del ministerio encabezado por Tomada, el plan Jóvenes con Más y Mejor Trabajo contiene a 200 mil jóvenes becados que están realizando cursos de formación profesional y prácticas laborales, o que desarrollan emprendimientos colectivos. El objetivo para 2014, de acuerdo a lo comprometido en las metas estratégicas que anunció la Jefatura de Gabinete, es ampliar el universo alcanzado por el programa hasta llegar a 500 mil jóvenes inscriptos.

En la sede del Ministerio de Trabajo, de Leandro N. Alem al 600, están evaluando alternativas de financiamiento para cubrir el incremento presupuestario que implicará la ampliación del programa. La alternativa que tiene más chances de concretarse es que el Banco Mundial apruebe y conceda un crédito dirigido a financiar el plan de inclusión laboral juvenil. Pero también se utilizarán los recursos previstos en el presupuesto asignado a la cartera.

LEÉR MÁS  ¿Una vendetta de Israel?

Según pudo saber Tiempo Argentino, el anuncio de la ampliación del Jóvenes con Más y Mejor Trabajo podría formar parte de un ”paquete” de medidas sociales y con efecto distributivo que la Casa Rosada viene preparando en silencio. Una de las prioridades que recorre el gobierno es, justamente, lanzar una batería de acciones que además impacten sobre el núcleo duro de los jóvenes vulnerables, los antes mencionados ”ni-ni”.

El miércoles pasado, en las horas previas al acto que se terminó realizando en el salón Ramón Carrillo del Ministerio de Desarrollo Social, donde se reconoció a ONG, municipios y grupos de adolescentes que forman parte de otra iniciativa destinada a los jóvenes (el concurso Nuestro Lugar, que premia proyectos de interés público) circuló la versión de que el gobierno estaba por anunciar una actualización del monto de la AUH, entre otras decisiones destinadas a fortalecer el consumo y la distribución. Entre el auditorio se encontraban los ministros de Desarrollo Social de casi todas las provincias, especialmente invitados, quienes no descartaban un anuncio fuerte. Esa expectativa aún se mantiene. «

El dato

Desafío. Desde el año 2003, el desempleo entre los jóvenes de entre 18 y 24 años se redujo a la mitad. En la actualidad, se alcanzó un piso de desocupación general del 6,8 por ciento. Sin embargo, las particularidades del sector requieren de medidas específicas.

Infonews

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here