El enigmático “maletín plateado”, clave en el brutal crimen de un empresario

Abel Espósito fue torturado, golpeado y asfixiado. Los delincuentes le exigían un portafolio que no tenía.

Tras el brutal crimen de un empresario en Bernal, Buenos Aires, hay todo un enigma por un supuesto maletín.

Abel Leonardo Espósito fue sorprendido por cinco personas cuando regresaba de sus vacaciones. El hombre entró por el garaje y abrió la puerta de atrás. Allí fue atacado y torturado durante más de una hora, atado con precintos y a los golpes: le exigían “un maletín plateado” que nadie vio nunca dentro del chalet. No se llevaron la plata ni los objetos de valor, buscaban ese portafolio.

Abel fue asesinado en el baño de su casa. Lo asfixiaron con un toallón tratando de obligarlo que dijera dónde estaba eso que buscaban. Mientras lo ahorcaban, usaron un jarrón de adorno para cargar agua y tirársela en la cara. La autopsia confirmó que murió por “asfixia mecánica” y que tenía “líquido en los pulmones”.

Poco antes del crimen, el hombre estaba de vacaciones con su mujer y su hija, en Punta del Este, pero él decidió regresar antes para cumplir con compromisos laborales. Su hijo también se encontraba en el exterior.

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“El regreso estaba programado. Avisó a la empleada que vive en una habitación al fondo de la propiedad. Le pidió que dejara la puerta de atrás abierta porque entraría por el garaje y por la parte trasera de la casa. Por allí también entraron los ladrones”, explicaron fuentes del caso a Clarín.

La empleada estaba durmiendo y no escuchó nada hasta que dos de los asaltantes la sorprendieron: “Creemos que entraron saltando la reja del frente, por los techos y por una ventana que estaba abierta. Posiblemente haya sido antes que él llegara. Cuando le preguntaron si había alguien más, les habría indicado que estaba la casera en el fondo y la fueron a buscar. Los ataron en el cuarto de Espósito y revolvieron toda la casa. Estuvieron más de una hora, entre las 23 y la 1 de este lunes”, detallaron.

Preguntaban por “un maletín plateado”, declaró la mujer de 61 años, que negó haberlo visto en la casa. “Tenía una curtiembre, el que usaba era uno viejo, de cuero”, dijo la empleada.

Los investigadores analizaban el recorrido que hizo Espósito desde el aeropuerto hasta su casa. Las cámaras de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), la agencia de remises que usó para llegar hasta su casa y el camino que hicieron, tratando de descartar que haya llegado con ese maletín al país y lo haya dejado en algún lugar del trayecto.

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Es que creen que pueden haberlo seguido desde el aeropuerto con un dato equivocado o confundiéndolo con alguien más. Otra hipótesis es que esperaban hallar una casa vacía.

Lo sospechoso -advierten fuentes del caso- es que a metros del cuerpo los atacantes dejaron unos $ 25 mil, relojes, joyas y objetos de valor. Pero no se los llevaron, los abandonaron arriba de la cama de la víctima y escaparon.

“Puede ser que se hayan asustado cuando se dieron cuenta que la víctima estaba muerta o que realmente eso que buscaban era otra cosa y no plata. Estamos investigando todas las posibilidades”, señalaron.

La empleada logró liberarse cuando se fueron y encontró a Abel muerto en el piso del baño.

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