El compacto que faltaba

Así como hace unos años Toyota incursionó en el mercado de los pequeños con la introducción del Etios -en una apuesta que para muchos parecía arriesgada, pero que sin duda le está dando buenos resultados-, la firma japonesa ahora hace lo mismo al ingresar en el segmento de los compactos con un modelo que funciona muy bien a nivel global, el Yaris. Ubicado entre el Etios y el Corolla, llega importado de Tailandia y en una única versión, la S, que se vende a $ 353.900.
El exterior luce bastante atractivo, con una estética en la que la abundancia de negros y apliques le dan un aire moderno y hasta deportivo, lo que se ve reforzado por las llantas de aleación de 15” y el spoiler trasero en el techo. Con materiales y terminaciones que no desentonan con la media del mercado, el interior se destaca por su amplitud y por la buena capacidad de carga del baúl, mientras que el equipamiento es correcto.
Una de las principales falencias del Yaris está en su equipamiento de seguridad con apenas lo justo (en virtud de su precio): dos airbags, cinturones de tres puntos en las cinco plazas, frenos con ABS y BA y, eso sí, anclajes Isofix.
Por otra parte, la mecánica es, sin duda, lo mejor de este Yaris, ya que el motor 1.5 de 107 CV a 6000 rpm (el mismo que lleva el Etios) y la caja automática CVT con modo secuencial de 7 velocidades (adaptación de la que lleva el Corolla) logran un conjunto realmente muy bueno, que le permite tener rendimientos muy interesantes. Por caso, acelera de 0 a 100 km/h en 10,5 s, alcanza los 173 km/h y recupera de 80 a 120 km/h (en Drive) en 7,6 s. Además, muestra consumos acordes con el segmento: unos 9 L/100 km en uso mixto.
Pensado para un uso más urbano que para viajes largos, muestra lo mejor de sí en medio del tránsito, con un comportamiento ágil y mucho confort de marcha; virtudes que conserva cuando se lo conduce en ruta, en la que se muestra bastante estable y firme.
En síntesis, estamos ante un nuevo compacto que no desentona y que seguramente dará pelea en un segmento por demás competitivo.

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