Por fin una noticia agradable por parte de la belicosa familia de los asteroides. Este no nos quiere vaporizar, sólo pasará por delante de nuestros ojos para hacernos disfrutar con su brillo, mayor que de costumbre, y que podrá observarse con un par de binoculares desde mañana mismo y hasta fin de mes. Todo un regalo para los aficionados a la astronomía o, simplemente, para todos aquellos que gozan con una visión celestial. Lo interesante es que se estará viendo un trozo de historia de la formación del Universo que lleva orbitando millones de años sobre nosotros.

 

En cuanto escuchamos la palabra “asteroide” se nos erizan hasta los pelos de las uñas. Estamos acostumbrados a pensar en estos bólidos como en unos asesinos de masas que vuelan por el espacio con la desagradable intención de convertir la Tierra en papilla incandescente y a sus habitantes en materia orgánica chamuscada. Sin embargo, la roca sideral bautizada como Juno, parece mucho más amigable puesto que su órbita no parece coincidir con nuestro planeta y no corremos peligro de estamparnos contra ella. En lugar de eso, el asteroide ocupará una posición en línea directa con el Sol y su máxima cercanía con la Tierra, a unos 180 millones de kilómetros de distancia. Esto no sólo quiere decir que estamos fuera de peligro en cuanto a un posible impacto contra la Tierra, sino que además, la roca brillará con más intensidad que nunca y podremos contemplar su esplendor con unos simples binoculares.

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Juno fue unos de los primeros asteroides en ser descubiertos, allá por el año 1804 por el astrónomo alemán Karl Ludwig Harding. Además de esto, también se presenta como uno de los asteroides más grandes de los conocidos. Posee el 1 % de la masa de todo el cinturón de asteroides y su índice de reflexión es excepcionalmente alto, por tanto, su brillo supera a Neptuno incluso. En principio se pensó que se trataba de un planeta debido a estas características, pero finalmente se le catalogó como asteroide. No es tan redondo como podríamos imaginar. A Juno le falta un trozo enorme que los expertos achacan a un impacto sufrido en una era geológicamente cercana. Su diámetro aproximado ronda los 234 kilómetros pero hay que tener en cuenta el cráter de 90 kilómetros que ha provocado el brutal choque con alguna otra roca sideral perdida por el espacio, que a veces parece más una mesa de billar que un universo serio.

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Descartado el miedo al impacto, sólo nos queda disfrutar del espectáculo del asteroide que estará brillando hasta final de Septiembre. Sin embargo, el 21 de setiembre será cuando más intensamente proyectará el reflejo de la luz solar y no necesitaremos telescopios para verlo. Su velocidad rondará los 22 kilómetros por segundo y su magnitud alcanzará 7.6 puntos, dos veces y media más de lo habitual, lo que significa que Juno mañana iluminará los cielos y será posible seguirlo armado sólo de unos prismáticos. Estamos hablando de asteroides y el hecho de poder visualizarlos con sólo unos binoculares ya representa un logro para los aficionados a estos eventos astronómicos. Disfrutemos observando este viejo resto de historia universal. Fuente: neoteo.com

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