La discusión en las redes sociales denota la falta de conocimiento sobre la ley de protección integral a las mujeres.

Por Ana Paula Negri (MendozaPost)

Las últimas hipótesis sobre la muerte del rugbier sanrafaelino Genaro Fortunato sostienen que Julieta Silva recibió un mensaje de texto o leyó uno de Agostina Quiroga Arana, ex novia del joven, que le decía que estaba embarazada. Esto había desatado la furia de la sospechosa.

Por más de que se trate de una agresión dentro del seno de la pareja y de un género a otro, no se puede hablar de violencia de género en términos sociales, académicos ni judiciales.

Las únicas víctimas de violencia de género pueden ser las mujeres. Según sostiene la referente feminista e integrante de Mumalá, Romina Zapata Tommasiello: “La violencia de género es unidireccional, dado que refiere a relaciones de poder basada en las significaciones sociales asignadas a un cuerpo sexuado, donde el varón es el sujeto opresor. No refiere solo a las situaciones puntuales de agresiones sexistas sino a una estructura social, política y económica que produce y reproduce la desigualdad”.

Esto significa que no se puede referir solo a una situación de violencia puntual sino que se enmarca en una tendencia social, política y económica que reproduce la violencia sexista en base a la desigualdad.

Legalmente

La ley 26.485 de Protección Integral a las Mujeres busca “prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales”.

El texto define la violencia contra las mujeres como “toda conducta, acción u omisión, que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su seguridad personal. Quedan comprendidas las perpetradas desde el Estado o por sus agentes. Se considera violencia indirecta, a los efectos de la presente ley, toda conducta, acción omisión, disposición, criterio o práctica discriminatoria que ponga a la mujer en desventaja con respecto al varón”.

Violencia hacia los hombres

Las agresiones hacia los hombres no se denominan violencia de género sino simplemente “violencia” dentro del ámbito teórico y “lesiones” en el ámbito judicial.

Aunque es un tipo de violencia totalmente distinto al ejercido hacia la mujer, es un problema social digno de atención pero está constituido como un tabú social porque muchos hombres se sienten avergonzados de ser agredidos por sus parejas.

Un hombre puede denunciar a una mujer por agredirlo pero no se aplica la Ley 26485 ya que este hecho no radica en violencia de género: “Porque la violencia de género es aquella que apela a la ‘legitimidad’ social que expresa que las mujeres deben tener un lugar subalterno en relación al varón, en donde el ámbito ‘propio’ de la mujer es el del espacio doméstico y/o de estar al servicio del placer del varón inclusive sin que medie el placer de la propia mujer”.

A pesar de que el asesinato de un hombre por parte de una mujer no se llama violencia de género, esto no significa que no afronte las consecuencias de sus actos, el caso sea judicializado y enfrente un juicio por homicidio como Julieta Silva quien está imputada por la fiscal Andrea Rossi por “homicidio doblemente calificado por el vínculo de pareja y su comisión por alevosía”.

Denominar violencia de género a un caso de violencia de una mujer hacia un hombre solo desvía la discusión y minimiza la desigualdad social entre el varón y la mujer en la sociedad. La lucha en contra de la violencia de género busca que todos, hombres y mujeres, tengamos los mismos derechos y se erradiquen las agresiones físicas, sexuales, mediáticas, psicológicas, económicas y simbólicas contra las mujeres. Incluso la lucha feminista busca que sean respetados los derechos de los dos géneros por igual.

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