El estudio, conducido por el Centro de Investigación Confye – Standard Bank del IAE Buisness School, tomó las respuestas de 1.600 ejecutivos locales y de otros siete países de América Latina, informó el diario El Cronista.

 

De los datos regionales se desprende que es una condición actual el que los altos ejecutivos de las medianas y grandes empresas piensen que no pasan el suficiente tiempo con sus familias, más precisamente, el 90 por ciento asaegura que no le dedica el suficiente tiempo a sus hijos.

 

Al parecer, en el caso de los directivos locales, aunque el 71 por ciento reconoce ser autoexigente (razón por la cual se quedan después de hora a terminar sus tareas), el 53 por ciento piensa que debería trabajar menos y estar más tiempo con sus familias.

 

El 38 por ciento de los oficinistas de alto rango que trabajan menos de 50 horas querrían trabajar menos, según el estudio. Por su parte, el 65 por ciento de los que trabajan más de 50 horas a la semana preferirían trabajar menos.

 

El estudio, que se extendió por Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guatemala, México y Uruguay, fue presentado en la IAE Buisness School por Guillermo Fraile, profesor de la insitución, quien señaló que el mundo laboral se disputa con la vida familiar la atención de los ejecutivos.

 

”Cuando no hay un tiempo para la reflexión, el tironeo entre la familia y trabajo se potencia”, explicó Fraile. Mientras el mundo laboral exige respuestas concretas para problemas inmediatos, las cuestiones familiares son a largo plazo: ”si no se atiende a la familia hoy, las concecuencias se pueden ver recién en 20 años”, estimó el profesor.

 

Al parecer, la tecnología no se pone del lado de la familia ya que los nuevos dispositivos (como la netbook o la Blackberry ) permiten al ejecutivo trabajar desde cualquier lado. De hecho, el no atender llamadas fuera del horario laboral es mal visto en el 72 por ciento de los casos estudiados.

 

”No tenemos incorporada la idea de que hay un tiempo acotado para el trabajo. Las Blackberrys y los celulares son una larga rienda con las que nos pueden acorralar”, señaló Paola del Bosco, otra profesora del instituto.

 

En realidad, no se trata de trabajar menos sino de respetar el horario laboral, tanto para entrar a la oficina como para salir de ella (y desligarse de las cuestiones laborales hasta la jornada siguiente). ”El principal fantasma es que el trabajo flexible pueda dar el mensaje de que se está buscando trabajar menos”, señaló del Bosco.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here