El chico iba en una moto con un amigo. Habían estado en unas picadas, apareció la Policía y acabó muerto.

Volvían de correr picadas en moto en el centro de Tucumán. La Policía comenzó a seguirlos, se desencadenó una persecución y uno de los chicos, de 11 años, recibió un balazo mortal en la nuca. Por la muerte fueron detenidos dos agentes, pero en el mismo día salieron en libertad.

“A mi amigo de 11 años lo mataron los policías”, dijo Juan (14), que manejaba la moto en la que iba Facundo Burgos, la víctima, cuando recibió el tiro. Este adolescente también resultó herido de bala en una pierna.

El hecho ocurrió alrededor de la 1.30 de la madrugada, en Avellaneda y pasaje Río de Janeiro, en la capital tucumana. Un grupo de jóvenes volvía de correr picadas y, cuando regresaban, la Policía intentó identificarlos y escaparon. El menor que manejaba aseguró que no tuvieron nada que ver con el tiroteo.

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“Volvíamos de las picadas”, dijo Juan, antes de entrar a declarar en los Tribunales de Tucumán. Según la versión de la Policía, dos agentes motorizados se cruzaron en la zona del parque 9 de Julio con tres motos tripuladas por jóvenes a los que vieron como “sospechosos”. Cuando intentaron identificarlos, los chicos se escaparon por una calle de contramano hacia la zona conocida como El Bajo. El subjefe de Policía, Francisco Picón, aseguró que en ese momento vieron que los adolescentes -que según la versión policial estaban armados- empezaron a disparar, informó La Gaceta de Tucumán.

Cerca de la vieja terminal de ómnibus, siempre según la versión policial, se habría desencadenado un tiroteo que terminó en Avellaneda y Río de Janeiro, cuando cayó Facundo.

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El chico tenía un tiro en la nuca y, de acuerdo a Picón, los agentes recién se dieron cuenta de que era menor cuando lo vieron en el piso. La misma bala que le atravesó la cabeza a Burgos le provocó una herida leve en la nuca al conductor, que además recibió un tiro en una pierna.

No obstante, las primeras pericias ordenadas por la fiscal Adriana Giannoni arrojaron que las vainas recolectadas fueron disparadas solo por los policías que los perseguían. En el lugar donde murió Facundo se levantaron restos de proyectiles calibre 9 mm y 22, según informó Télam.

“A mi hijo también lo quiso matar la policía del 911. Tiene un disparo en una pierna. Gracias a Dios está vivo porque si la gente no se hubiera arrimado lo mataban”, señaló Juana Herrera, madre de Juan, a La Gaceta de Tucumán.

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La fiscal ordenó el secuestro de las armas reglamentarias utilizadas por los policías y su detención. Pero a la tarde, luego de que prestaran declaración, los dos agentes fueron liberados al igual que el adolescente de 14 que manejaba la moto.

Según trascendió, el adolescente dijo ante la fiscal Giannoni que él y Facundo no tuvieron nada que ver con el tiroteo. Confirmó que habían estado en las “picadas” que se realizan en la zona del parque 9 de Julio y que cuando estaban en Avellaneda y Río de Janeiro vieron pasar tres motos que eran perseguidas por la Policía. En ese momento, dijo, escucharon una “tremenda balacera”.

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