En un informe por el Día Internacional de la Mujer, el Ministerio de Salud insistió en la importancia de prevenir el sida, cuya edad promedio de diagnóstico en mujeres es a los 30-31 años, y los tumores cervicales uterinos, que causan en Argentina la muerte de 2.000 mujeres y 3.000 nuevos casos cada año.

 

Entre 2001 y 2008, la tasa de infección de VIH en mujeres estuvo por debajo de la de los hombres pero con una velocidad de descenso menor en los últimos años, ya que se mantuvo estable en 1,6 hombres por cada mujer diagnosticada, aunque esto podría obedecer a la generalización del testeo a las embarazadas, estimaron.

 

En ese lapso diagnosticaron en promedio unos 1.800 nuevos casos de mujeres al año, la gran mayoría en la provincia de Buenos Aires y en Capital Federal, aunque en los últimos años esa proporción disminuyó frente al resto del país.

 

Entre el 27 y el 28% de los nuevos casos la mujer tiene estudios secundarios completos o superiores, pero con grandes diferencias regionales entre la ciudad de Buenos Aires (casi 50%), el conurbano bonaerense (20%) o el noreste del país, dice el informe.

 

Hubo descensos muy leves en el índice de nuevos casos en la mayoría de los distritos excepto en el Gran Buenos Aires, que se mantuvo estable en 1,2, y en Cuyo, que tuvo un ligero aumento en el último período.

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Tanto a nivel nacional como regional aumenta la relación a medida que aumenta la edad y llegan a duplicarse los guarismos del grupo de 15 a 24 años al de 35 a 44 años, donde se observan las mayores variaciones.

 

La tasa de mortalidad por sida en Argentina alcanzó un pico de 59,6 por millón de habitantes en 1996 y luego descendió hasta estabilizarse, en 1999, en 40 defunciones por millón.

 

Si bien la tasa descendió en forma más marcada entre los varones, ha cuadriplicado la de las mujeres en su pico y la ha triplicado en la mayor parte del período 1990-2007. La disminución de la brecha entre ambos sexos, en los últimos años, se ha reducido a expensas de la mayor caída de la tasa de mortalidad en hombres.

 

Otro de los temas importantes es la prevención del cáncer de cuello de útero, el segundo más diagnosticado en mujeres en el país con 3.000 nuevos casos y 2.000 muertes al año.

 

El virus que lo causa, el Papiloma Humano, generalmente se transmite a través de las relaciones sexuales y en la mayoría de los casos desaparece solo, pero si la infección persiste, algunas pueden provocar lesiones que con los años se conviertan en cáncer.

 

El Papanicolaou (o PAP), un examen que es gratuito en todos los hospitales del país aún sin contar con obra social, permite detectar células anormales o lesiones y reducir hasta en un 80% la incidencia y mortalidad.

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Con el PAP, en sólo unos minutos el ginecólogo tendrá una muestra de laboratorio, sabrá si las células están sanas o tienen algún tipo de anormalidad y podrá controlar y tratar la lesión.

 

El Ministerio de Salud creó a mediados de 2008 el Programa de Prevención de Cáncer Cérvico-Uterino, que desarrolla acciones para prevenirlo y reducir su incidencia y mortalidad.

 

El Pap es ”lo más visible” de ese proceso que abarca todo el sistema de salud, dijo Silvina Arrossi, investigadora del CONICET y a cargo de la coordinación científica del programa, porque ”es el tratamiento de la lesión precancerosa” y no el estudio que la detecta ”lo que previene el desarrollo del cáncer”.

 

En el Día Internacional de la Mujer, el programa nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable ratificó su compromiso de alcanzar su acceso universal, tema reconocido en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo de 1994 en El Cairo y fijado en 2005 como uno de los Objetivos del Milenio.

 

Algunos de sus desafíos son reducir embarazos no planificados y la mortalidad materna y el acceso de los jóvenes a la educación sexual.

 

El Programa ”está llegando efectivamente a la población con información, orientación, atención y métodos anticonceptivos en casi el 90% de los centros de salud y hospitales del país”, indicó el Ministerio que apunta a que en 2016 esté disponible en todo el sistema público de salud.

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Este año prevén distribuir 14.454.090 insumos anticonceptivos y 17.923.680 preservativos, para ”ampliar más que significativamente la cobertura en relación a los años anteriores” y garantizar ”una mejora en el acceso de las mujeres a sus derechos sexuales y reproductivos”.

 

El principal objetivo del Programa -precisaron- ”es alcanzar el nivel más elevado de salud sexual y procreación responsable con el fin de que mujeres y varones puedan adoptar decisiones libres de discriminación, coacciones o violencia”.

 

A partir de las ”múltiples situaciones de desigualdad que sufren las mujeres en la sociedad”, buscan ”potenciar la participación en la toma de decisiones relativas a su salud sexual y procreación responsable”, mediante ”políticas públicas que protejan y garanticen” sus derechos y los de la población en general.

 

A eso apuntan además las políticas nacionales en maternidad e infancia en pos de la salud de las mujeres a través de múltiples líneas de acción.

 

Algunas de éstas son el Sistema Informático Perinatal (SIP), el programa de Mejoramiento de la Calidad de la Atención Post-Aborto, la producción de guías para la práctica clínica, el Sistema Nacional de Vigilancia de la Mortalidad Materna y la capacitación de los equipos de salud de las principales maternidades del país.

 

 

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